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Real Time Bidding, retargeting, link building, growth hacking... El mundo del marketing y el eCommerce está lleno de términos extraños, conceptos complejos y muchos, muchos palabros anglófilos, de esos que harían retorcerse de dolor las meninges de cualquiera de los miembros de la RAE (tal y como demostraron, con cierta gracia, en esta curiosa campaña online).

Sin duda, uno de los nuevos conceptos que más quebraderos de cabeza suele provocar a los neófitos en este campo es el Big Data. Una expresión que, en tan sólo dos palabras, es capaz de contener miles de millones de pequeños (e hipervaliosos) datos, y que hoy intentaremos explicarte de forma sencilla.

Qué es el Big Data

En realidad, la expresión Big Data puede hacer referencia a:

1. El asombroso volumen de datos que somos capaces de generar a cada instante

Desde la expansión y popularización de los medios digitales, la enorme cantidad de datos que se generan a cada segundo no ha hecho más que crecer. Tal y como calculó hace unos años IBM, una de las principales empresas del mundo dedicada a la gestión y explotación de las tecnologías relacionadas con el Big Data, cada día se generan 2,5x 10 30 bytes de información en el mundo. ¿Sabes cuánto es eso? Básicamente, tooooda esta enorme serie de ceros: 2.500.000.000.000.000.000.000.000.000.000

¿Has conseguido leer esta cifra sin asombrarte? Pues debes saber que todos estos datos los generas tú. Bueno, tú y todos los que como tú usamos cada día los millones de smartphones, tablets y ordenadores que hay en el planeta. Una asombrosa cantidad de textos, imágenes, vídeos, canciones… letras y números (muchos números) que si tratases de acumular durante un año a base de los ya casi olvidados CD’s te haría conseguir crear una torre de plástico que doblaría la distancia de la Tierra a la Luna. (Saludos a los selenitas!)

2. Las tecnologías que consiguen hacer útil toda esa información

Y esta es, precisamente, la otra cara del Big Data. La que intenta gestionar toda esa descomunal cantidad de información… y no morir en el intento.

Verás: tener acceso a una gran cantidad de datos es genial… si sabes cómo usarla. Si no cuentas con la capacidad para ordenar, estructurar y buscar todos esos millones de millones (de millones) de bytes, lo más probable es que acabes aplastado irremisiblemente por su peso (o la falta de oxígeno, si es que decides escalar esa torre de CDs).

Por ello, para convertir toda esa inmensa cantidad de datos en bruto en información, en los últimos años, cientos de compañías de todo el mundo se han devanado los sesos para crear herramientas que permitan extraer conclusiones valiosas de esa maraña de cuentas de correo electrónico, números de teléfono, equipos de fútbol favoritos y emojis más utilizados. Gracias a ellas, y gracias a los datos que vas prestándoles amablemente a lo largo del día, cada vez más empresas pueden ofrecer mejores servicios a sus clientes, con ejemplos tan asombrosos como el que hace unas semanas te explicó mi compañero Javi Rocamora acerca de la combinación de geolocalización y Big Data.

El Big Data más allá del marketing

Pero el Big Data no solo se refiere a tus datos o al mundo del marketing. Gracias a las tecnologías del Big Data, los científicos pueden calcular más precisamente el tiempo que va a hacer en tu ciudad, los expertos bursátiles pueden predecir cómo variarán las cotizaciones de las principales empresas del planeta en el próximo segundo y, quizá, algún día, puedas saber cuándo el aleteo de una mariposa en tu ventana puede provocar un huracán al otro lado del mundo.

Mientas tanto, si quieres asombrarte con las increíbles cifras que revolotean alrededor del concepto de Big Data, puedes leer (y compartir!) esta infografía:
big data