La publicación del último informe del DESI sobre competitividad digital, elaborado por la Comisión Europea, sitúa a España en el puesto número 11 de los 28 países de la Unión Europea, dos posiciones por delante respecto al año pasado. Esta evolución digital se debe principalmente a las mejoras de los servicios públicos digitales y a la conectividad implementada a través de redes de banda ancha fija y móvil más rápidas.

Teniendo en cuenta estas dimensiones y otras como las capacidades del capital humano, el uso de internet y la integración tecnológica, España ha superado a países como Alemania, Francia o Portugal, que se posicionan en los puestos 12, 16 y 20, respectivamente.

Actualmente, dentro de la apuesta por la innovación y digitalización de la economía y la sociedad, España está desarrollando la Estrategia de Nación Emprendedora para el despliegue de una infraestructura y tecnología digital, que promueva el talento y la inteligencia artificial. Sin embargo, en contraposición, una quinta parte de los ciudadanos españoles aún no están conectados y cerca de la mitad de la población carece de las competencias digitales básicas. Además, a pesar de la creciente demanda en el mercado laboral, la oferta de especialistas en tecnologías de la información (TIC) sigue estando por debajo de la media de la Unión Europea.

España, en el TOP 15 de la UE en digitalización

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Uno de los indicadores que respalda esta posición es la interacción online entre las autoridades y los ciudadanos y el acceso a datos abiertos, ya que el 76% de los usuarios participa activamente en los servicios de administración electrónica. El estudio de la Comisión Europea sobre los servicios públicos digitales sitúa a España en el cuarto puesto entre los países de la UE.

Además, gracias al impulso de la cobertura rápida y ultrarrápida y al despliegue de redes de fibra óptica (FTTP), el 88% de los hogares tiene acceso a redes de banda ancha ultrarrápida y el 77,4% posee fibra óptica en su domicilio, aunque hay importantes diferencias entre las zonas urbanas y rurales. Además, la cobertura 4G alcanzó el 94%, la media de la UE. Todo ello, sitúa a España en el puesto 9 del DESI en términos de conectividad global, lo que se debe a las inversiones comerciales de los operadores de telecomunicaciones, al marco regulatoria y a las subvenciones estatales.

Por otro lado, en relación con la integración de la tecnología digital por parte de las empresas, España ocupa la décima posición del ranking europeo, ya que el 18% de las PYMES aprovecha el comercio en línea, el 28% utiliza redes sociales y el 16% recurre a servicios en la nube.

Respecto al uso de servicios de Internet en España, los españoles están interesados en participar en las actividades online, aunque ocupa la 11 posición a nivel europeo. Principalmente, recurren a esta herramienta para realizar cursos o ver vídeos. Por detrás, se encuentran la lectura de noticias, las videollamadas, las consultas online y la votación electrónica, acciones en las que España se encuentra por encima de la media europea. Escuchar música y jugar a videojuegos son otras de las actividades más comunes de los españoles en Internet.

Por último, en cuanto a capital humano, los españoles se encuentran por debajo de la media europea, ocupando el puesto 17 entre los 28 países de la UE. Tan solo el 55% de las personas de entre 16 y 74 años poseen habilidades digitales básicas y la media del conjunto de la UE en materia de capacidades digitales se sitúa en el 57% de la población.

Necesidad de transformación digital en la industria

En este contexto de revolución y avance tecnológico, la industria 4.0 y las nuevas soluciones digitales de las que dispone desencadenan nuevos desafíos relacionados con la ciberseguridad y la protección de datos. Para garantizar la seguridad y competitividad durante todo el proceso de transformación digital, empresas como TÜV SÜD han adaptado sus servicios a las nuevas necesidades del mercado, convirtiendo los retos en oportunidades.

Por ejemplo, uno de los sectores que ha experimentado con más fuerza este proceso de digitalización es el sector de la automoción, donde el uso de Internet y los dispositivos móviles han acelerado la conversión a un entorno multi-conectado.  El hito principal de esta industria está directamente vinculado con el desarrollo de vehículos autónomos sin conductor, que requieren importantes garantías en materia de seguridad y reducción de riesgos.

Por otro lado, si hablamos de innovación corporativa, la implantación del compliance también se ha convertido en un atractivo imprescindible para cualquier empresa. Concebido como un agente destinado a neutralizar riesgos susceptibles de generar conflictos legales a la empresa, el compliance officer debe ser una figura que viva en sintonía con el desarrollo de las nuevas tecnologías y que se adapte al nuevo modelo de negocio digitalizado e innovador.

Imagen: Depositphotos

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