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Teniendo en cuenta que el 25% del correo legítimo nunca llega a la bandeja de entrada de sus destinatarios y que los negocios online dependen, en gran medida, de que sus envíos lleguen a clientes efectivos o potenciales -¡y a ser posible sean abiertos!-, nos atrevemos a decir que la entregabilidad es mucho más que una palabra de moda…

Literalmente traducida del término en inglés deliverability, lo cierto es que la palabra entregabilidad cada vez suena más, sobre todo en el ámbito del marketing online. Aún no puede encontrarse en los diccionarios, ni tampoco ofrece un resultado unificado en una búsqueda en Google, por eso en este post nos proponemos llegar a una definición lo más precisa posible de la entregabilidad.

La entregabilidad no es lo mismo que la “tasa de entrega”

En muchas ocasiones, cuando alguien habla de entregabilidad, en realidad se está refiriendo a la tasa de entrega, es decir, al número de emails aceptados o entregados. Un correo electrónico se considera “entregado” cuando no se produce un rebote. El número de emails aceptados o entregados se calcula de la siguiente forma:

Email aceptado = emails enviados – rebotes

La entregabilidad tampoco es lo mismo que “Inbox Placement Rate”

Otras veces, cuando se habla de entregabilidad en realidad se está haciendo referencia a la tasa de Inbox Placement (emails que llegan a la bandeja de entrada).

Return Path, servicio líder en reputación de envíos de correos electrónicos, calcula y facilita este indicador por medio de una bandeja de entrada de prueba, como parte de un proceso de medición complejo y caro.

Hasta el momento no existe otra forma de detectar si un email en concreto ha acabado en la carpeta de spam. Para recibir esa información (feedback loops) proporcionada por los proveedores de Internet se necesita que el destinatario active la opción “reportar como spam”. Pero saber a ciencia cierta en qué momento se coloca un correo electrónico en la carpeta de spam es casi imposible. De hecho, la única manera de saber si un correo electrónico llega a la bandeja de entrada del destinatario es revisar la bandeja y ver si el mensaje aparece en ella.

Return Path administra un buen número de bandejas de entrada de prueba que permiten al emisor hacerse una idea de cuál es su Inbox Placement Rate (IPR).

Pero entonces… ¿por qué se cita a la entregabilidad cuando en realidad se está hablando  de Inbox Placement Rate?  Básicamente porque el Inbox Placement Rate es una herramienta para medir la entregabilidad que a veces se confunde con la “tasa de entregabilidad”, que por cierto no existe como tal.

Proponiendo una definición de entregabilidad

El concepto entregabilidad no es un indicador o una métrica, sino un objetivo cualitativo a alcanzar. Por eso desde Mailjet proponemos la siguiente definición:

“Posibilidad que tiene un correo electrónico para llegar con éxito a la bandeja de entrada de los destinatarios”.

La entregabilidad puede evaluarse gracias los indicadores mencionados anteriormente – Inbox Placement Rate y tasa de emails aceptados o tasa de entrega-; pero en cualquier caso, no es equivalente a estos indicadores.

Todo el mundo quiere una entregabilidad mayor

Los directores de marketing han abandonado su obsesión por las tasas de apertura para preocuparse por la entregabilidad.

Los expertos en email marketing lo pasan realmente mal cuando alguien llega con descabelladas propuestas como: “¡te aseguramos un 25% más en tu tasa de entregabilidad!” o “echa un vistazo a nuestro caso de estudio en el que logramos un 99% de entregabilidad”. Suele ocurrir que, aunque el jefe no entienda exactamente qué significa el término, busque lograrlo a toda costa.

Por eso, cuando alguna empresa asegure un “99% de entregabilidad” o “un 20% más de entregabilidad”, hay que recordar que lo más probable es que estén prometiendo que el 99% de los emails no van a ser rebotes, o que un 20% más de los correos electrónicos enviados serán aceptados. La palabra entregabilidad se utiliza en estos caso como un reclamo de marketing.

No hay magia posible. La entregabilidad de los correos electrónicos depende de factores muy variados, especialmente en su parte técnica, una parte suficientemente complicada como para dejarla en manos de empresas no especializadas. 

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