Organizaciones de todo tipo, y no solo Google y Facebook, están recopilando datos personales sin pedir claramente nuestro permiso. Esto lleva al abuso, desde fugas de datos confidenciales hasta el targeting de usuarios por motivos no éticos. El GDPR ha sido un buen comienzo para depurar los métodos de recolección, pero hay un largo camino por recorrer.

Pedir permiso para recopilar datos en Internet no debería ser difícil, pero pocos lo están haciendo bien. Hoy en día se culpa a internet de muchos males: difundir discursos de odio, crear información resonante, etc. Pero un elemento primordial no se menciona lo suficiente: la cantidad de información personal y de identificación recopilada sin nuestro consentimiento.

Tus datos pertenecen a quien sea lo suficientemente inteligente como para recopilarlos, por cualquier medio disponible. No debería ser así. Y definitivamente no debería ser así en la Unión Europea, donde el ambicioso Reglamento General de Protección de Datos (GDPR) entró en vigor el año pasado. La filosofía que dirige el GDPR es que los individuos deben poseer sus datos personales y otros necesitan pedir consentimiento para usarlos. El problema es que incluso tras el GDPR, pocas organizaciones preguntan tal y como debería ser.

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Un reciente informe sacó a la luz que el 86% de las páginas web no habían hecho una sola pregunta antes de instalar las cookies utilizadas para el primer seguimiento y el seguimiento de terceros. El informe examinó las páginas web de 200 grandes organizaciones en la UE y América del Norte, excluyendo a las grandes empresas de tecnología, y sus prácticas están bien documentadas. No estamos hablando de los rincones oscuros de la web, sino de grandes empresas influyentes y organizaciones gubernamentales.

Ocurre que una simple casilla de verificación era demasiado difícil. Apenas el 5% de ellas gestionó el siguiente paso de respetar las decisiones de los visitantes y eliminar las cookies de seguimiento cuando se les solicita.

Esto puede parecer un problema menor. ¿No es más importante que manejen bien los datos? Mantenlos seguros. No los compartas con hackers sospechosos. Pero si ni tan siquiera un banco o una gran institución gubernamental dan bien el primer paso– pedir permiso para usar algo que no es suyo- ¿cómo podemos esperar que cumplan con una promesa de proteger información confidencial? El consentimiento para el uso de datos no solo es importante en la práctica, ya que ayuda a garantizar un ecosistema de datos saludable, también muestra que la otra parte entiende que esa información pertenece a cada uno de nosotros, la gente que navega por la web. Del informe se desprende claramente que esta idea aún no se ha consolidado.

Regulaciones como el GDPR ayudarán. Pero las páginas web en la UE no lo están haciendo mucho mejor que las páginas web estadounidenses. Las acciones de cumplimiento están aumentando, pero aún son muy escasas. Incluso varias páginas web de estados miembros de la UE utilizan métodos de recopilación de datos cuestionables. Es difícil imaginar una aplicación estricta cuando los ejecutores no están siguiendo las reglas.

Google y Facebook tienen una imagen negativa relacionada con la privacidad de los datos. Pero el tema va más allá. Las organizaciones de todo tipo y tamaño deben aparecer en el debate. Nosotros, como individuos, también debemos hacer de esto una prioridad más alta, tomar mejores decisiones en Internet y decirles a nuestros gobiernos que hagan cumplir la ley y creen otras nuevas si es necesario.

Este ciclo de prácticas de recopilacióncen la sombra ha llevado a un conjunto de datos personales listos para abusar de ellos. Debemos abordar el problema en su origen: los datos recopilados, conservados y distribuidos sin nuestro consentimiento y, a menudo, sin nuestro conocimiento.

¿Qué puedes hacer? Ser activo. No aceptes descuidadamente el uso de todos y cada uno de los datos. Fíjate con quién compartes datos y mantente alejado de las páginas que no tengan unas políticas de recopilación razonables.

Incluso eso no será suficiente. Deberíamos actuar juntos para hacer ver a las organizaciones que necesitan respetar nuestra privacidad. Díselo a tu familia, a tus amigos y a tus representantes. La presión desde abajo ayudará. Pero en última instancia, el sistema debe funcionar mejor desde arriba.

Imagen: Depositphotos

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