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SwitchUp, un buscador norteamericano de cursos en formato bootcamp, ha publicado recientemente un ranking de las mejores escuelas del mundo, a partir de las opiniones y valoraciones de los alumnos de más de 400 centros. Para elaborar este listado, agrega las valoraciones de todos los programas que se imparten en este formato intensivo (Desarrollo Web, UX, Data Analysis, etc.) y sedes de cada una de las escuelas.

Después de un año y medio desde su creación, Skylab Coders se ha situado como la 26ª escuela de programación a nivel mundial, con una nota media de 4,88 sobre 5. Para conocer un poco más acerca de su forma de entender la formación y los secretos de su éxito, entrevistamos a David Monreal, fundador de Skylab Coders.

Entrevista a David Monreal, fundador de Skylab Coders

En primer lugar, enhorabuena: con solo un año y medio de trayectoria, Skylabs Coders ya se sitúa entre las 30 mejores escuelas de programación a nivel mundial. ¿Qué supone este reconocimiento?

Lo más valioso de este ranking es que lo otorgan los propios estudiantes y que nos sitúa como el mejor programa de desarrollo web de Barcelona. Somos de las escuelas del mundo con un mayor porcentaje de antiguos alumnos que opinan sobre ella (más de un 50% en ese momento). Para nosotros es muy importante que sean los propios estudiantes quienes con sus opiniones y la calidad de su trabajo hablen por la escuela.

¿Cómo surgió la idea de crear Skylab?

Surgió como parte de un proyecto que no prosperó y que incluía una escuela de programación. Hay principalmente tres razones:

  • Desde siempre ha habido una gran escasez de programadores a nivel mundial. No llegan suficientes desarrolladores a la industria para cubrir esa demanda.
  • Las empresas llevan años reclamando a las escuelas que acerquen más a los estudiantes a las necesidades reales del mercado. Avanza tan deprisa que la industria educativa se queda atrás
  • No hace muchos años, en España teníamos un 50% de paro juvenil. Habla bastante mal de nosotros como país. Desde Skylab no podemos solucionarlo, pero sí poner nuestro granito de arena.

¿Cuáles han sido los principales obstáculos a los que habéis tenido que enfrentaros para hacer crecer a Skylab?

skylabMás que obstáculos, hemos tenido que tener muy buen criterio en muchos aspectos. Yo provengo del mundo del desarrollo de producto en empresas como InfoJobs o La Vanguardia. He intentado ser muy estricto con la metodología que antes aplicaba en productos online.

Aquí hemos tenido que descubrir cómo captar alumnos tan dispares a través de estrategias de SEO, SEM, etc., y, sobre todo, aprender a enseñar y desarrollar un programa que consiga que los estudiantes encuentren trabajo en un sector nuevo en pocas semanas.

Que algunos alumnos nos abracen emocionados el último día, nos traigan regalos cuando firman su primer contrato o se ofrezcan a ayudar a las nuevas promociones, paga con creces el esfuerzo que le ponemos para que todo funcione.

¿Cuántos alumnos tenéis actualmente? 

El 1 de diciembre se graduaron 22 nuevos estudiantes. Al terminar el próximo curso, en abril, habremos introducido al mercado exactamente 100 nuevos programadores.

¿Cómo son vuestros alumnos?¿Con qué perfiles os encontráis?

Vienen de experiencias completamente distintas: estudiantes de bachillerato, biólogos, administrativos, ingenieros informáticos, estudiantes de DAW, DAM, pintores, filósofos, ingenieros industriales, físicos, músicos… El bootcamp no es precisamente fácil, así que tenemos que encontrar a muy buenos alumnos: que tienen una buena capacidad de aprendizaje y trabajo. En el fondo, es lo que la industria espera de un desarrollador, más allá de sus capacidades técnicas.

¿Cuáles son las principales salidas de vuestros alumnos?¿Valoran las empresas españolas este tipo de formación?

El 94% de los estudiantes trabajan como programadores. Es para lo que vienen a la escuela. Si no quieren trabajar como desarrolladores, les redirigimos a otras escuelas o les recomendamos otro tipo de cursos.

Como decía anteriormente, queremos que sean nuestros estudiantes quienes hablen por nosotros. Muchas empresas que contratan a alguno de nuestros estudiantes, vienen a buscar a alumnos de otras promociones. Era uno de los hitos que, como escuela, teníamos que conseguir: colocar a un alumno puede ser suerte, colocar a dos de promociones distintas ya no lo es.

¿Qué os hace diferentes?¿Qué es lo que más valoran vuestros alumnos?

Nos dicen que valoran nuestra sinceridad y transparencia a la hora de enfocar este proceso. A veces somos duros, pero sienten que les acompañamos en el trayecto. No va de aprender Javascript sino de cambiar de vida y entrar en un mundo distinto. Les seguimos hasta que lo consiguen. Les enseñamos muchísimas cosas que van más allá del código.

Hagamos un poco de futurología: ¿Qué titular sobre Skylab te gustaría leer en Marketing4eCommerce dentro de un año?

Estaría bien poder leer que Skylab Coders Academy ha abierto un par de nuevas escuelas en España con las mismas métricas de colocación que las que tenemos en Barcelona 

Eso significará que hemos sabido crear un modelo (curriculum, metodología e infraestructura) replicable. Hasta ahora hemos sido capaces de hacerlo bien de forma recurrente en nuestra propia casa, pero el siguiente reto es ver si podemos hacerlo también lejos de Barcelona.

Y un poco más difícil: ¿Cómo crees que evolucionará el sector de la formación en los próximos años?¿Cómo cambiarán las tecnologías, las necesidades formativas, etc…?

Si miramos lo que está ocurriendo en Estados Unidos, vemos que los MOOCs están reinventándose tras verificar que no estaban cumpliendo sus objetivos fundacionales; muchos Coding Bootcamps están cerrando al no conseguir modelos rentables, etc.

En cuanto a las necesidades formativas, es interesante ver que los nanodegrees online funcionan cuando se orientan a necesidades profesionales concretas y se consumen con una base académica adecuada. Las instituciones tradicionales tienen que darse cuenta que en ciertas disciplinas todo cambia tan deprisa que el modelo educativo tiene que replantearse completamente para que los estudiantes puedan seguir formándose a lo largo de sus carreras.

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