Design Thinking, o Pensamiento de Diseño, es una metodología para generar ideas innovadoras que centra su eficacia en entender y dar solución a las necesidades reales de los usuarios. En los años setenta, la Universidad de Stanford en California (EEUU), la empieza a desarrollar de forma teórica, siendo la consultoría de diseño IDEO, la primera en aplicarla con fines lucrativos como design thinking.
Este método se desarrolla siguiendo un proceso basado principalmente en cinco características diferenciales:
Para iniciar una sesión de Design Thinking es necesario formar un equipo multidisciplinar -cuánta más variedad de cultura, edad, perfiles de trabajadores…, mejor-. Se recomienda que el lugar de trabajo sea un sitio espacioso, luminoso, con una gran mesa donde se puedan sentar todos los participantes y con las paredes libres para poder colgar todas las ideas.
Encima de la mesa de trabajo tiene que estar disponible abundante material con el que realizar la sesión (papeles, rotuladores, pegamento, cámaras de fotos…). Seguramente, algunas de las técnicas también se van a desarrollar en otros espacios, y muchos pueden estar al aire libre.
Un aspecto primordial para realizar las sesiones de Design Thinking es la actitud de las personas que forman parte de ellas. Consiste en ser curiosos, y observadores. En cualquier detalle se puede encontrar información trascendente. Hay que ser empáticos, tanto con las personas como con sus circunstancias. Ser capaces de ponerse en la piel del otro. Cuestionarse el statu quo, y no cargar con prejuicios. Ser optimistas y positivos. Perder el miedo a equivocarse, y ver los errores como oportunidades.
El proceso de Design Thinking se compone de cinco fases. Comienza con la fase de empatizar, pero, no es lineal, ya que se puede ir hacia atrás o hacia delante, saltando a etapas no consecutivas. Se comienza recolectando mucha información, generando una gran cantidad de contenido, que crecerá o disminuirá dependiendo de la fase en la que nos encontremos.
El proceso de Design Thinking comienza con una importante comprensión de las necesidades de los usuarios implicados en la solución que se esté buscando, y también de su entorno. Hay que ser capaces de ponerse en la piel de dichas personas para ser capaces de generar soluciones consecuentes con sus realidades.
En esta fase se criba la información recopilada durante la fase de empatía y hay que quedarse con lo que realmente aporta valor y conduce al alcance de nuevas perspectivas interesantes.
La etapa de ideación tiene como objetivo la generación de un sinfín de opciones. Para crear un pensamiento expansivo y libre de juicios de valor, hay que favorecer el ambiente. Muchas veces, las ideas más estrambóticas son las que generan soluciones visionarias.
En esta fase se vuelven las ideas realidad. Construir prototipos hace las ideas palpables y ayuda a visualizar las posibles soluciones, poniendo de manifiesto elementos que debemos mejorar o refinar antes de llegar al resultado final.
Durante esta fase es cuando se prueban los prototipos con los usuarios implicados en la solución que estemos desarrollando. Esta fase es crucial, y ayuda a identificar mejoras significativas, fallos a resolver, posibles carencias. Es en esta fase cuando se evoluciona la idea hasta convertirla en la solución que se estaba buscando.
En este post vamos a incidir un poco más en la tercera fase, en la de ideación.
El brainstorming o lluvia de ideas es una técnica de grupo empleada para generar ideas originales en un ambiente relajado. Es una reunión que emplea un moderador y un procedimiento para favorecer la generación de ideas -siempre pensando que la producción de ideas en grupo puede ser más efectiva que de manera individual-. En un principio ninguna idea debe ser rechazada, todas son válidas, pero ¿todas las dinámicas de grupo tienen que dar buenos resultados?
Los expertos recomiendan que un equipo de brainstorming esté formado entre 10 y 18 personas, ya que si los participantes son pocos no se podrán generar suficientes ideas, pero si son excesivos se puede llegar a perder la razón por la que se está haciendo la sesión.
Para hacer una sesión de brainstorming productiva se deben de seguir unas pautas:
Los criterios para la selección de ideas que han surgido en la sesión son:
Existen versiones de la lluvia de ideas
Al ser un gran generador de innovación, el Design Thinking se puede aplicar a cualquier campo. Desde el desarrollo de productos o servicios hasta la mejora de procesos o la definición de modelos de negocio. Empresas como Apple, Google o Zara emplean esta metodología… y los resultados no son nada malos 😉
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