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Como hemos estado comentando en los últimos meses, el confinamiento y la situación excepcional que hemos vivido han cambiado nuestros hábitos de consumo y ritmo de vida. Desde el boom del papel higiénico al principio de la pandemia hasta posteriormente la harina, la levadura, las pesas o las piscinas portátiles, han sido varios los productos y servicios que nos han generado interés y que han notado un aumento de consumo significativo.

El confinamiento, no solamente nos ha llevado a hacer pasteles o a practicar más deporte, también se ha notado un auge de descargas para ligar y en las ventas de productos eróticos. Según un estudio realizado por Smartme Analytics y que involucra a más de 8.000 personas, entre los menores de 35 años el uso de Badoo ha experimentado un repunte del 52%; de Wapo un 35%; de Grindr un 24%; y Tinder un 94%. En contrapartida, entre los mayores de 35 años, las cifras en lugar de aumentar han caído en picado, llegando a bajar hasta un 38% en casos como Grindr o Tinder.

La aplicación de citas online por excelencia, Tinder, revela que desde que se decretó el estado de alarma, las conversaciones entre matches han aumentado su duración un 26% y el número de mensajes por miembro también ha incrementado, en este caso un 30%. De hecho, España es uno de los países europeos donde más se está utilizando esta plataforma, seguido de Italia, Francia y Reino Unido.

Tinder, la plataforma «para conocer gente»

Hoy nos centramos en la plataforma de Tinder para contaros una de las mayores investigaciones que se han hecho sobre la compañía. Por ponernos en contexto, Tinder es, tal y como se explica en su propia página web «la aplicación más popular para conocer gente«. Y se presentan así «piensa en nosotros como tu acompañante de confianza, vayas donde vayas, allí estaremos. Si estás aquí para conocer gente nueva, ampliar tu red de contactos, acercarte a los lugareños cuando estás de viaje o simplemente porque te gusta vivir la vida, has venido al lugar adecuado«.

Y sobre su funcionamiento, ¿qué sabemos? Así lo describen en su web: «Coincide. Chatea. Queda. Usar Tinder es fácil y divertido: simplemente desliza a la derecha si te gusta alguien, o a la izquierda si pasas. Cuando alguien te corresponde, ¡es un match! Hemos inventado un sistema en el que solo se consigue un match cuando el interés es mutuo. Sin estrés. Sin rechazo. Solo tienes que seleccionar los perfiles que te interesan, chatear online con tus matches, y luego dejar el móvil a un lado para conocerlos en persona y construir algo juntos«. Esta es la versión oficial, la versión más superficial, pero hoy vamos a indagar un poco más para ver cómo funciona la aplicación «con la mayor comunidad de solteros del mundo, ¡y la más hot!«. 

Apps de dating y distancia social: la nueva era del sexting

Judith Duportail y «El algoritmo del amor»

La historia empieza con la prestigiosa periodista francesa Judith Duportail como protagonista. A los 28 años, Judith rompió con su pareja y tras la ruptura amorosa, empezó un nuevo rumbo: volvió al gimnasio y sí, volvió a recurrir a Tinder. Y así mismo se explica en la contraportada de su último libro «El algoritmo del amor«:

«Tras un primer momento de euforia y subidón de ego cuando los matches ―o ligues, en jerga de Tinder― se suceden uno detrás de otro, Judith descubre algo inesperado que la escandaliza y alimenta su curiosidad a partes iguales: la app dispone y guarda escondida en su servidor una «nota de deseabilidad» de cada usuario. La imposibilidad de acceder a esta nota hará que emprenda una investigación con el fin de descubrir cómo funciona realmente la aplicación, qué información privada y sensible dispone de cada usuario y qué uso hace de esta, y al mismo tiempo averiguar también cuán deseable es ella misma». 

Efectivamente, un día se topó con un artículo que publicó el portal Fast Company titulado «Me arrepiento de haber descubierto mi puntuación secreta de deseabilidad en Tinder» en el que un periodista contaba cómo, por casualidad, hablando con Sean Rad, el fundador y CEO de Tinder, llegó a saber que en la aplicación todo el mundo tiene un “ELO”, un número que puntúa su deseabilidad. Este indicador no es un simple indicador de belleza o algo puntual, sino que es un sistema complejo para evaluar la deseabilidad de un perfil considerando una gran variedad de factores.

800 páginas de tus secretos

Judith, tras leer eso, decidió indagar más sobre este tema así que escribió a la compañía para solicitar información sobre el algoritmo de la plataforma para entender qué información tenían de ella y cómo la utilizaban. ¿Fue fácil? No, así que, tras varias solicitudes sin respuesta, decidió presentarse oficialmente como periodista y hacerlo junto con Paul-Olivier Dehaye, reconocido activista por la privacidad, y con Ravi Naik, abogado especialista en derechos humanos.

Así funcionó y recibió un total de 800 páginas con todos los datos que Tinder había recopilado sobre ella (incluyendo gran cantidad de matches y conversaciones) desde que se había descargado la famosa aplicación en el año 2013.

«Recibí unas 800 páginas con información tal como mis likes en Facebook, mis fotografías de Instagram, mis estudios o el rango de edad de hombres en los que me estaba interesando«, explicó Judith.

En 2017, la periodista publicó este artículo en The Guardian explicando como Tinder nos conoce prácticamente mejor que nosotros mismos (y casi casi, ¡mejor que nuestras madres!) y planteando qué hay detrás de esta información y qué uso se podría llegar a hacer de ella en caso de ser hackeada o vendida. Porque además, la información la complementan obviamente con todo lo que recopilan de nosotros en la propia plataforma de Tinder.

800 páginas sobre un usuario de Tinder: esto es lo que saben las redes sociales sobre ti

Analizan, por ejemplo, cuántas veces nos conectamos, qué tipo de gente se interesa por nosotros, qué palabras utilizamos o hasta cuánto tiempo invierte la gente en nuestra foto antes de ver al siguiente candidato. Y no, no es que Tinder ponga tantos esfuerzos en que encontremos a nuestro amor verdadero, es que todo esto le sirve también para que nosotros pasemos tiempo en la plataforma y mejorar la comercialización de sus espacios publicitarios. Esto es un negocio.

¿Qué nivel de deseabilidad tienes?

Nuestra protagonista no paró ahí. Siguió investigando este tema porque quería indagar más en el funcionamiento real del algoritmo que categoriza a los usuarios dentro de la plataforma. Y esto ya costó más así que lo tuvo que intentar por varias vías: buscó apoyos influyentes, se quejó ante autoridades de protección de datos,…

A pesar de no poder obtener toda la información detallada que buscaba, sí que llegó a verificar que la plataforma se basaba en el ránking ELO como descubrió de inicio. Este nivel se otorga a cada individuo en función de su historial de resultados y se usa en las clasificaciones de torneos como la FIFA. ¿La FIFA? ¿Pero qué tiene que ver? Indaguemos un poco más.

El ránking ELO

ELO, esa misteriosa «puntuación de deseabilidad», resta puntos si un usuario popular en Tinder te rechaza o si una persona con un perfil «mal posicionado» te da match. Tal cual lo entiendes: si la persona que te da match es una persona popular y con un nivel alto, sumas puntos, pero si esa persona no es popular y tiene un nivel bajo, y además te ignora, te resta puntos. Entre otros factores.

También influye el género de los usuarios y su edad. «Tinder se reserva la posibilidad de evaluarnos de forma diferente que a los hombres y todo lo que está en la patente lleva al match a hombres que de alguna forma son dominantes sobre las mujeres: ya sea en términos de dinero, de estudios o de edad«, explica la autora en este vídeo de Loopsider. Y, según la periodista, el algoritmo favorece el encuentro entre hombres mayores y mujeres jóvenes siguiendo con el gender-role tradicionalism «con la que se mide el atractivo a partir de su género y de la diferencia de edad respecto a su opuesto para ofrecer puntos adicionales a los hombres de más edad y a las jovencitas«.

¿Y cómo consiguen hacer eso? ¿Qué otros aspectos influyen? Aquí entra en juego Rekognition, un sistema de inteligencia artificial creado por Amazon, donde se reconocen y categorizan las fotos. A través de esa identificación y el posterior análisis de los datos obtenidos, Tinder puede estimar aspectos como el coeficiente intelectual de los usuarios o su estado emocional general.

Además, ligado a lo comentado anteriormente sobre la información que recaba Tinder, para analizar estos aspectos, también considera  cosas como la media de palabras que utilizamos por frase o cuántas palabras de más de tres sílabas escribimos. «Las personas con el mismo nivel de atractivo son más susceptibles de entenderse», reconocen en su patente.

Tinder elige por ti (y por todos tus compañeros)

Y por si te interesa indagar más sobre este tema,  el libro «El algoritmo del amor» de Duportail explica de una manera detallada todas estas pesquisas y concluye con una entrevista a Sean Rad, de Tinder. Se trata de un estudio para conocer las tripas de Tinder, que, junto con muchas otras empresas como la mítica red de Facebook, nos hace cuestionarnos y reflexionar sobre el planteamiento y funcionamiento de este tipo de plataformas y del uso de nuestros datos personales.

Y es que como concluye la periodista, «Tinder decide por mí a quién puedo conocer, tocar, amar. Un poder inmenso sobre mi persona, mi vida y mi cuerpo«.

 

 

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