Nos encontramos en pleno 2025, viviendo una etapa de apogeo en cuanto al avance tecnológico, el desarrollo de la IA, el uso de las redes sociales, la automatización en eCommerce… Pero, cuando dirigimos la mirada hacia otros temas como la representación femenina en ámbitos laborales tradicionalmente percibidos como “trabajos de hombres” o su presencia en puestos de liderazgo, no se nota tanto esta supuesta evolución.
Y ya si nos ponemos a hablar de cómo se trata a un género u otro en determinadas situaciones, apaga y vámonos. Aunque, espera, nada de irse. Hablemos del tema.
En Marketing4eCommerce nos gusta informar y formar, pero hoy no te vamos a explicar qué es un funnel de ventas o en qué consiste el GEO, sino que vamos a abordar otro tema igual de importante para todo profesional de este sector y de cualquier otro: el respeto y las formas a la hora de tratar con personas, independientemente de su género.
Para ello, hemos recopilado una serie de situaciones basadas en experiencias reales (y nada agradables) que las mujeres hemos sufrido alguna vez en el ámbito laboral.
Es costumbre que para saludar se asuma que a la mujer hay que darle dos besos y que, entre hombres, hay que darse la mano. ¡Pero resulta que no es así! Así que si una mujer pone su mano delante, no le tienes que dar dos besos. Si una mujer pone la mano delante, es para que, efectivamente, le des la mano.
Además, te recomendamos que unifiques tu forma de saludar. Es decir, si a todos los hombres los saludas dándoles la mano, haz lo mismo con las mujeres. No hay motivo alguno para hacer distinciones y, en un entorno laboral en el que no hay confianza, lo más seguro es que a la mayoría de las personas un apretón de manos les resulte más cómodo.
Cuando conoces a una persona, uno de los primeros datos que te da es su nombre. Así que si esa persona te ha dicho que se llama Laura, CEO de una multinacional, no uses variaciones de su nombre para referirte a ella.
¿Por qué le cambiarías el nombre a “Laurita” si al CEO de otra empresa que se llama Juan no le llamas “Juanito”?
El aspecto de una persona es una cuestión absolutamente privada, por lo que los comentarios al respecto resultan del todo inadecuados e irrespetuosos. La ropa que lleve una persona, su corte de pelo, su constitución o si usa o no maquillaje, son aspectos que no definen la valía de nadie como profesional. Y eso es algo que deberíamos tener más que aprendido en pleno siglo XXI.
Dicho esto, recuerda que las reuniones y los eventos de trabajo no son pasarelas de moda. Si a Manuel, que lleva usando la misma americana y la misma camisa los últimos 5 años para dar ponencias, nunca se lo has cuestionado (o ni te has fijado), no le comentes a Cristina, que ha usado la misma americana en dos eventos seguidos, que le toca “renovar el outfit jeje”.
Tu jefa, tu compañera o esa trabajadora de otra empresa con la que tienes que colaborar son profesionales cualificadas que más de una vez se las han tenido que ver con un hombre que, aun sin estar especializado en esa área, les ha explicado, de la forma más paternalista posible, cómo hacer mejor su trabajo. No seas así.
Todos podemos aportar nuevas ideas o enfoques a nuestro equipo, pero siempre desde el respeto y la humildad. De nuevo, recuerda: si no cuestionarías así el desempeño de un compañero, no lo hagas con tu compañera.
Muchas mujeres hemos tenido que soportar el ser ignoradas y eclipsadas por la presencia de un hombre cuando interactuábamos con otro hombre. Sobra decir por qué esto está mal y que lo único que hará será afectar negativamente a tu trabajo, ya que si evitas establecer relaciones profesionales o escuchar a tus compañeras, solo estarás perdiendo aportes valiosos.
Así que ya sabes, cuando estés tratando con tu equipo o con profesionales externos, no te dirijas en exclusiva a los hombres. Por ejemplo, si en un evento te encuentras con Julia y Manolo, directivos de la misma empresa, en la cual estás muy interesado, no hables únicamente a Manolo mientras solo miras de reojo a Laura.
Esta es otra norma de educación básica, pero que nunca está de más repasar. Imagina que estás en medio de una reunión de brainstorming con tu equipo creativo y Laura, una de tus compañeras, comienza a exponer su idea, pero en ese momento Juan, otro compañero, empieza a hablar por encima de Laura, interrumpiéndola. ¿No está bien, a que no?
Ahora, vayamos un paso más allá, e imaginemos (lo cual no es muy difícil porque, por desgracia, sucede muy a menudo) que Juan empieza a decir exactamente la misma idea que Laura y, cuando es formulada por él, pasa a ser de lo más interesante, innovadora, rompedora, ¡la idea del año! A todos os encanta y felicitáis a Juan.
Como ves, esta situación es del todo injusta, así que menos interrumpir y más atender, que luego no nos enteramos de lo que dice Laura. Porque, ¿es por eso por lo que no reconociste su idea, no?
Y hasta aquí nuestra representación de situaciones incómodas que estamos hartas de aguantar. No repitas estos errores con tus compañeras, o lo que es lo mismo sé un buen compañero y ya está. Por la educación que hemos recibido es posible que caigamos de forma continuada en este tipo de conductas, pero está en cada persona cambiarlo y corregirlo para no ser bueno, eso, un cavernícola.
Foto: Flux Schnell
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Me parece un contenido poco afortunado para una marca tan fantástica como Mk4ecommerce y algunos hombres se sentirán ofendidos sin duda. Y cuando se encasillan temas con un determinado colectivo y se utilizan etiquetas como “cavernícolas”… Algunos de estos comportamientos descritos no se dan solo de hombre a mujer. Estoy de acuerdo en que son comportamientos no deseables.
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