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La logística es la piedra en el zapato del eCommerce. Y abaratar la logística el gran caballo de batalla, ya que de ella dependen dos de las grandes barreras de entrada: los costes de envío y el tiempo de entrega. Obviamente, todos los grandes actores del eCommerce están en ello, y los operadores logísticos también. Sin embargo, las estrategias en uno y otro caso tienden a ser divergentes.

Veamos el caso del grande de los grandes: Amazon. Hace unos días se filtró la noticia de que Amazon estaría en negociaciones con Boeing para dotarse de su propia flota de aviones de reparto, y no precisamente pequeños, ni pocos: hablamos de 20 aviones Boeing 767 de fuselaje ancho. Un duro golpe para las 3 compañías logísticas con las que Amazon trabaja ahora mismo: UPS, FedEX y el servicio postal de Estados Unidos (USPS). A esto se suman otras estrategias de la compañía de Jeff Bezos que intentan mejorar tiempos y abaratar la logística: el reparto con drones, la entrega express en 2 horas y la apertura de tienda físicas.

Abaratar la logística y entregas express: la gran carrera ha empezado

Esta carrera se juega, sobre todo, en el ámbito de la logística de proximidad, la conocida como ‘ultima milla’ , que es con diferencia el aspecto más caro y en el que se generan más retrasos en los envíos. Los operadores logísticos actuales tienen una maquinaria bien engrasada para realizar entregas en 24 horas, pero a un coste elevado. Y para competir de tú a tú en determinados segmentos de gran consumo, como los supermercados, esto es claramente insuficiente.

Aquí las grandes cadenas de tiendas físicas han invertido mucho dinero en el desarrollo de plataformas logísticas y sistemas de transporte. Todas, tanto si tienen su propia flota de transporte (como Inditex) como si lo subcontratan (como Mercadona) se basan en algo que los gigantes del eCommerce puro no tienen: una red de tiendas que llega a casi todas partes, algo clave para abaratar la logística.  A partir de ahí, las apuestas son diferentes. Inditex apuesta por la recogida del producto en tienda, y Mercadona por la distribución desde el supermercado dos veces al día. 

En cualquier caso, los grandes del eCommerce están ensayando diferentes estrategias, entre las que se incluyen la apertura de tiendas físicas, que no sólo tienen funciones de venta, sino también de almacenaje de los productos más vendidos de tal modo que puedan ser distribuidos en muy poco tiempo.  Como mencionábamos antes, la librería que Amazon acaba de abrir en Seattle es, posiblemente, un experimento en este sentido, con la clara intención, también, de abaratar la logística.

No es que el modelo de distribución ‘last mile’ no exista ni que haya que inventarlo de cero. Las pizzerías son capaces de llevar a tu casa una pizza caliente en menos de 20 minutos. El problema es que, si vives en Murcia, tienes muchas pizzerías en tu ciudad, pero la plataforma logística de Amazon está en Madrid. Con lo cual, Amazon tiene dos opciones: o abre una tienda (o un almacén) en Murcia desde el que distribuir (algo que a la larga hará en ciudades grandes si le dan los números) o es físicamente imposible que pueda tener en Murcia en dos horas un producto que está en Madrid.

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Por otro lado, el futuro de la distribución ‘last mile’ está en estrategias que combinen las bicis y las motos con vehículos pequeños de reparto (al menos en las ciudades, donde distribuir con drones se antoja un pelín complicado) que fundamentalmente serán eléctricos. Dudo mucho que los responsables de tráfico de las grandes ciudades vean con buenos ojos una avalancha de vehículos de reparto que contaminen y congestionen aún más. Usar bicis o motos sirve para abaratar la logística: consumen menos y acortan los tiempos de desplazamiento ya que se mueven más rápido por el tráfico urbano.

Aquí todo depende del volumen: tiene sentido usar un operador externo si el volumen de entregas es bajo, pero estamos ante la pescadilla que se muerde la cola, ya que un volumen bajo no compensa económicamente abrir un almacén. Es decir, que habrá clientes que puedan acceder a un servicio rápido de entregas si viven en grandes ciudades, y otros que no.

El Corte Inglés parece haber despertado por fin y se ha dado cuenta de que su extensa red de grandes almacenes le coloca en una posición ventajosa en esta carrera. Hace muy poco anunciaba la puesta en marcha de la entrega en dos horas en algunas ciudades, algo que probablemente acabe extendiendo a todas aquellas en las que tenga un centro comercial.

Por si fuera poco, surgen startups como Glovo, que compite directamente con los operadores logísticos en la distribución last mile y está orientada a los pequeños comercios locales, con precios significativamente más bajos (sus glovers son autónomos). Otra opción en alza para abaratar la logística.

El caso es que, para salvar el obstáculo de la última milla, el eCommerce no tiene otra salida ue dejar de ser una entidad separada y autónoma del comercio físico. De eso va el omnichannel, y no debemos olvidar que el tiempo de recepción de una mercancía es una parte fundamental de la experiencia de compra. Integrar online y offline es, una vez más, la solución para muchos de los retos que el eCommerce tiene delante.

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