Cualquier dispositivo conectado puede ser objetivo de un ciberataque: cómo protegerte

Contraseñas robustas, copias de seguridad, doble factor y actualizaciones reducen riesgos en todos tus dispositivos.
Ilustración de estilo revista profesional de una persona rodeada de móvil, Mac, tablet, smartwatch, cámara, televisión y router, mientras varias líneas rojas simbolizan intentos de ciberataque desde el exterior.
14 de septiembre de 2026

Cuando pensamos en ciberseguridad, solemos fijarnos en el ordenador o el móvil. Sin embargo, hoy casi cualquier dispositivo conectado puede convertirse en una puerta de entrada para un atacante: smartphones, tablets, televisores, cámaras de vigilancia, altavoces inteligentes e incluso electrodomésticos conectados.

El problema es que todavía existe cierta sensación de falsa seguridad. Tener una contraseña o un antivirus instalado ayuda, pero no convierte automáticamente un dispositivo en invulnerable. Los ciberdelincuentes desarrollan continuamente nuevas técnicas para aprovechar vulnerabilidades, robar credenciales o acceder a información personal.

Por eso, la protección digital debería entenderse como un conjunto de hábitos y medidas complementarias, y no como una única solución que instalamos y olvidamos.

Los Mac también pueden sufrir malware

Uno de los mitos más extendidos es que los ordenadores Mac están prácticamente libres de amenazas. Aunque durante años hayan tenido fama de ser menos atacados que otros sistemas, también pueden verse afectados por malware, ransomware, phishing o aplicaciones maliciosas.

Además de mantener el sistema actualizado y descargar software únicamente desde fuentes fiables, existen aplicaciones de protección para Mac capaces de detectar comportamientos sospechosos, bloquear webs potencialmente peligrosas o ayudar a identificar intentos de phishing.

La idea no es confiar toda la seguridad a una aplicación, sino incorporarla como una capa más de protección junto con contraseñas robustas, autenticación en dos pasos y buenas prácticas de navegación.

Los dispositivos inteligentes también son una puerta de entrada

El crecimiento del hogar conectado ha multiplicado el número de dispositivos que comparten nuestra red WiFi. Y cada uno de ellos puede representar un riesgo si está mal configurado.

Una cámara, un televisor inteligente o cualquier otro dispositivo IoT puede mantener contraseñas predeterminadas, software desactualizado o configuraciones poco seguras. Si un atacante consigue acceder a alguno de estos dispositivos, podría intentar utilizarlo como punto de entrada para explorar otros equipos de la misma red.

En el caso de cámaras o dispositivos con micrófono, el problema puede ir incluso más allá del robo de datos y afectar directamente a la privacidad.

Por eso conviene cambiar siempre las contraseñas que vienen de fábrica, mantener actualizado el firmware y revisar qué permisos y conexiones tiene activados cada dispositivo.

Cuidado con las redes WiFi públicas

Las redes abiertas de hoteles, aeropuertos, cafeterías o centros comerciales son cómodas, pero también pueden incrementar nuestra exposición a determinados ataques.

Un ciberdelincuente puede crear un punto de acceso falso con un nombre parecido al de la red legítima para conseguir que los usuarios se conecten. En otros escenarios, una red mal protegida puede facilitar la interceptación de determinados datos.

Por eso, es recomendable evitar operaciones especialmente sensibles —como entrar en la banca online o enviar información confidencial— cuando estamos conectados a una WiFi pública.

Una VPN puede añadir una capa de cifrado al tráfico y reducir parte de estos riesgos, aunque tampoco sustituye otras medidas básicas de seguridad.

La ciberseguridad funciona mejor por capas

No existe una única herramienta capaz de protegernos frente a todas las amenazas. La estrategia más eficaz pasa por combinar distintas barreras de seguridad:

  • Mantener activo un firewall para controlar conexiones no deseadas.
  • Utilizar soluciones de protección o antivirus cuando sean necesarias.
  • Cifrar archivos que contengan información sensible.
  • Activar la autenticación en dos pasos en las cuentas importantes.
  • Actualizar periódicamente sistemas operativos, aplicaciones y dispositivos.

El objetivo es sencillo: si una capa de protección falla, las demás pueden seguir dificultando el acceso al atacante.

La ingeniería social ya no llega solo por email

El phishing tampoco se limita al clásico correo en el que alguien intenta hacerse pasar por nuestro banco.

Los atacantes utilizan WhatsApp, SMS, redes sociales, llamadas telefónicas, mensajes de voz o perfiles falsos para generar confianza, urgencia o miedo y conseguir que la víctima haga clic en un enlace, descargue un archivo o entregue información.

Muchas veces, el punto débil no es el dispositivo, sino la persona que lo utiliza.

Desconfiar de mensajes inesperados, revisar quién está detrás de una solicitud y evitar actuar con prisas ante mensajes que exigen una respuesta inmediata puede evitar numerosos incidentes.

Las copias de seguridad siguen siendo imprescindibles

Ningún sistema de seguridad es infalible. Un ataque de ransomware, un fallo de hardware o simplemente un error humano puede provocar la pérdida de información importante.

Por eso, realizar copias de seguridad periódicas sigue siendo una de las medidas más sencillas y eficaces.

Lo recomendable es no depender de una única copia. Podemos combinar almacenamiento local con servicios en la nube y, siempre que sea posible, automatizar el proceso para no tener que acordarnos manualmente.

Esta práctica debería extenderse también a móviles y tablets, no solo al ordenador principal.

La seguridad física también importa

La ciberseguridad no empieza y termina en el software. Perder un dispositivo o dejarlo desbloqueado en un espacio público también puede exponer nuestra información.

Bloquear el equipo mediante contraseña, PIN o biometría, configurar el bloqueo automático y no dejar dispositivos sin vigilancia son medidas básicas que a menudo pasamos por alto.

En móviles y portátiles también es útil conocer las funciones disponibles para localizar, bloquear o borrar remotamente un dispositivo en caso de pérdida o robo.

Crear una rutina de seguridad digital

La mejor protección no depende de revisar la seguridad una vez al año, sino de convertir ciertas acciones en hábitos.

Actualizar los dispositivos, comprobar qué aplicaciones tenemos instaladas, eliminar las que ya no utilizamos, revisar permisos y detectar comportamientos extraños puede formar parte de una pequeña rutina periódica de mantenimiento digital.

A medida que incorporamos más dispositivos conectados a nuestra vida diaria, también aumenta la superficie que puede intentar aprovechar un atacante. No se trata de vivir con miedo, sino de asumir que cualquier dispositivo conectado necesita unas medidas mínimas de protección.

Una combinación de actualizaciones, autenticación reforzada, copias de seguridad y sentido común puede reducir considerablemente el riesgo.

Imagen: Chat GPT

Este contenido es posible gracias al apoyo de Moonlock.

Publicado por

Redactor de Marketing4eCommerce
Escribiendo sobre marketing e eCommerce desde 2015: te he contado las últimas novedades de Google, Facebook, Apple y todas las grandes noticias del sector del comercio electrónico en España y el mundo. Me encanta este sector, pero, sobre todo, me gusta explicarte cómo funciona ;)

Suscríbete a M4C

 
Únete a nuestro canal de Telegram

¡Todo lo que necesitas saber!

Apúntate a nuestra newsletter y recibe gratis en tu correo nuestros mejores artículos sobre eCommerce y marketing digital.