Si pensábamos que el hype por la inteligencia artificial se iba a enfriar, OpenAI acaba de darnos un golpe de realidad (y de cifras). La compañía liderada por Sam Altman ha confirmado que ChatGPT alcanzó los 900 millones de usuarios activos semanales, situándose a un paso del codiciado umbral de los 1.000 millones.
Este crecimiento no es solo a base de un mayor volumen de curiosos. La empresa explicó que ya cuenta con 50 millones de suscriptores de pago, gracias a un inicio de 2026 que ha roto récords: enero y febrero se han convertido en los meses con mayor captación de clientes Premium en su historia.
Desde los 800 millones registrados en octubre de 2025, el ritmo no ha bajado. Según la firma, la clave está en que la IA ya no es solo para “jugar”, sino que se ha integrado en la planificación, redacción y desarrollo de proyectos profesionales. OpenAI atribuye este éxito a:
“Respuestas más rápidas, mayor fiabilidad operativa, estándares de seguridad reforzados y un rendimiento más consistente”.
Este uso masivo crea un círculo virtuoso: a más usuarios, más datos para retroalimentar el sistema y, por ende, una optimización del producto mucho más acelerada que la de sus competidores.
El hito de usuarios no llegó solo. Hace unos días OpenAI cerró una ronda de financiación de 110.000 millones de dólares, una cifra astronómica que la valora en 730.000 millones de dólares. Lo más interesante es quiénes están poniendo los billetes sobre la mesa:
Con este respaldo, OpenAI deja de ser una simple plataforma de chatbots para convertirse en una infraestructura estratégica de la economía digital. El reto ahora, más allá de los números, será sostener esa escalabilidad técnica y garantizar la gobernanza de una herramienta que ya impacta la vida de casi mil millones de personas cada semana.
Imagen: Gemini
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