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Silicon Valley se caracteriza por sus cascadas de inversión en startups que parecen dibujar un prometedor futuro. Mención especial merece Bird, la firma de patinetes eléctricos que, asombrosamente, en menos dos años de continuas financiaciones ha conseguido convertirse en la empresa que más rápido ha llegado a la valoración de los dos mil millones de dólares.

Cronología más reciente de su éxito

Con unos últimos meses que han sido una locura, Bird ya ha recaudado más de 400 millones desde que fue fundada en abril de 2017. Su cronología más reciente así lo demuestra:

  • Hace tan solo dos meses ya era valorada en 400 millones de dólares después de una financiación de 100 millones de serie B (financiación que se suele dar en compañías que empiezan a ser rentables y buscan expandirse).
  • Más recientemente, a finales de mayo, Bird fue estimada en mil millones de euros. Todo ello gracias a una ronda de financiación de serie C de 150 millones de dólares liderada por Secuoia Capital y otros inversores como como Accel Partners y Tusk Ventures.
  • Y hace tan solo unos días, anunció sin pudor una inversión de 300 millones de dólares de los principales fondos de capital riesgo de Silicon Valley, estimando a la empresa en los dos mil millones de dólares.

¿Por qué Bird?

Lo cierto es que no hablamos solamente de una startup que se le ha dado por promocionar los scooters. Bird Rides es una de las muchas empresas de patinetes eléctricos que pegan fuerte actualmente en los EEUU. La startup está activa en Santa Mónica en California y fue fundada por uno de los ex directivos de Uber, Travis VanderZanden.

Se basa en un sistema de servicios compartidos conocido como ‘‘patinete sharing’ el cual funciona a semejanza del ‘bici sharing’ y el ‘car sharing’. A un módico precio, los usuarios pueden alquilar a través de la app un scooter cerca de su ubicación y después de usarlo lo dejan en cualquier lugar para ser utilizado por el siguiente usuario.

A pesar de que Bird se puede considerar una empresa joven, ya cuenta con una flota de alrededor 1.000 scooters eléctricos y 50.000 usuarios que han logrado acumular más de 250.000 alquileres.

Factores que aupan a empresas como Bird

Las startups unicornio – aquellas jóvenes empresas que consiguen una valoración de 1.000 millones de dólares o más- ya no son algo excepcional en Silicon Valley, pero sigue siendo significativo la rapidez con la que Bird ha alcanzado este estado.

Probablemente, uno de los factores clave que influyen en su éxito es que se trata de una de las alternativas más económicas del mercado, ya que se cotiza entre 1 y 15 céntimos por minuto, dependiendo de la demanda y la hora de alquiler.

Igualmente, se le atribuyen otras ventajas que pueden resultar atractivas a los usuarios como la facilidad de transporte, la reducción de emisiones contaminantes o la posibilidad de evitar atascos de tráfico. Aunque conllleva otras desventajas consigo como el problema de invasión de aceras o la alta probabilidad de accidentes respecto a otros medios de transporte.

¿Es Bird el futuro del transporte?

En cualquiera de los casos, muchos de los inversores consideran que este podría ser el futuro del transporte: el modelo de ‘bici sharing’ se ha convertido en una industria multimillonaria en China. Muchos de los capitalistas de riesgo apuestan a que este incipiente mercado crecerá rápidamente ya que las personas que trabajan en el centro de la ciudad o asisten a la universidad en grandes campus reconocen una nueva forma asequible y eficiente de moverse.

De hecho, Lime, la competencia más directa de Bird en el ‘scooter sharing’, y que comenzó su andadura con el ‘bici sharing’, también lo está haciendo bien. Ha recaudado ya unos 132 millones de dólares y ahora va camino de recaudar hasta 500 millones de nuevos fondos con patrocinadores como Andreessen Horowitz, Fifth Wall Ventures y GGV Capital.

Patinetes eléctricos, el scooter sharing que viene pegando fuerte de Estados Unidos

El propio fundador de Bird, VanderZanden, considera que se les presenta una gran oportunidad para marcar las diferencias en el mundo del transporte. Además de ser los innovadores del ‘scooter sharing’, creen que es la solución correcta para que la gente utilice menos los coches.

En conclusión

El éxito de Bird no viene determinado por el azar. Aunque el negocio de los patinetes eléctricos parte de una idea sencilla, viene ejecutado en una oportunidad perfecta e integrando los elementos adecuados. El ‘scooter sharing’ de Bird es una estrategia de negocio que está calando entre los inversores de Silicon Valley, y no parece que sea por factores excepcionales sino por su sencillez, su integración con las nuevas tecnologías y su sostenibilidad ambiental.

 

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