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Posiblemente, si iniciásemos un debate sobre quién ha ganado la batalla de los navegadores en los últimos años, no cabría duda de por quién te decantas. Google Chrome es, por excelencia, el navegador estrella de la mayoría de los mortales, a pesar de que Mozilla Firefox venga pisándole los talones. No obstante, me gustaría introducir un nuevo navegador que viene para quedarse, y para protagonizar la actualidad tecnológica: Brave.

Brave: menos anuncios, más privacidad

El navegador Brave basa los ingresos publicitarios en la criptomoneda BATHablar de Brave es hacer referencia a un navegador web basado en Chromium (el proyecto de código abierto del que Google Chrome obtiene su código fuente) creado y fundado por Brendan Eich, el ex-CEO de Mozilla y fundador de JavaScript, en colaboración con Brian Bondy, a principios de 2016. Un navegador con capacidad de bloqueo de anuncios y rastreadores, cuya ventaja diferencial es la de compartir menos datos con sus anunciantes para proteger la privacidad de sus usuarios.

Ventajas de Brave

Además de la ventaja diferencial de bloquear anuncios que comentábamos líneas arriba -y que elimina directamente la necesidad de cualquier tipo de extensión de bloqueo de anuncios-, Brave permite navegar a más velocidad y de forma segura, ahorrando de media, según sus creadores, 0.5 GB de navegación móvil al no tener que cargar anuncios. Centrándose en la eliminación de los componentes que perjudican una excelente navegación web, como pueden ser la intrusión de scripts, anuncios o componentes de rastreo de sesiones, este navegador  elimina el llamado “malvertising, un tipo de publicidad que, de forma inconsciente para nosotros, instala un malware en nuestros ordenadores. 

Relación de Brave con el Blockchain

Y si no hay publicidad… ¿Cómo se monetiza en Brave? Brave propone un nuevo modelo de publicidad basado en la no intrusión. Para los fundadores de este navegador, la publicidad intrusiva, además de generar un alto grado de rechazo por parte de los usuarios, no es aceptable. No obstante, el modelo publicitario original sí lo era. 

¿Cuál es el objetivo?

Brave busca encontrar un modelo de ingresos justo para los proveedores de contenidos, sin entrometerse directamente en la navegación del usuario, de tal manera que, en vez de ofrecer cuántos más anuncios mejor en nuestra sesiones de navegación, beneficia a ambas partes, sin entorpecer a ninguna. Dicho en otras palabras, proporciona un intercambio publicitario que permite a los anunciantes adquirir espacios publicitarios y a los usuarios prestarlos atención, siempre de forma no intrusiva.

Los usuarios pueden escoger entre no pagar nada ni ver anuncios; no tener anuncios y contribuir con micropagos a los soportes (a las webs) a través de carteras bitcoin. O pueden recibir publicidad, voluntariamente, y en ese caso: el soporte se queda auna parte y el propio usuario cobraría otra parte: los anunciantes pagarán los anuncios con la moneda BAT (su propia moneda) y se compensará a los usuarios por ver anuncios.

Y, así, entra en juego el blockchain o cadena de bloques, la tecnología base de las criptomonedas.

De esta manera, la moneda BAT permite eliminar el planteamiento tradicional en el que se mueven los anuncios digitales hoy en día, a través del seguimiento de cookies e historiales de navegación, combinando y entregando anuncios de forma local a partir de una catálogo de inventario de anuncios y ofertas. Así, además de fomentar la intimidad del usuario, sin ningún otro rastreo, mejora la conciencia de anuncios, ya que es el propio usuario quien elige el tipo de anuncios que desea ver, prestando más atención a cada uno de ellos.

Los creadores de contenidos registran sus sitios web y redes sociales, y los usuarios cargan BATs en su billetera y los destinan a sus creadores de contenido favoritos o más visitados, de manera que, si gastas el 70% de tu tiempo en navegación viendo Amazon, entonces el 70% de los BATs de tu cartera se destinará a Amazon. Sencillo, ¿verdad?

BAT: la criptomoneda creada por Brave

Brave creó una criptomoneda propia a la que llamó BAT (Basic Attention Token), y la puso a funcionar en el mercado, vendiendo 1.000 millones de BATs por un valor total de 35 millones de dólares.

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