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España no ha sido un mercado muy amigable para las startups dedicadas al transporte de personas que intenten cambiar el statu quo y la forma en la que el sector ha operado durante las pasadas décadas. Mientras que los consumidores españoles han recibido con los brazos abiertos a estos servicios, los operadores y autoridades españoles no les han dado una buena bienvenida, lo que ha llevado a la prohibición de Uber (al igual que en otros países europeos)  y a la solicitud de suspensión de BlaBlaCar y Cabify de forma temporal.

Blablacar derrota a Confebus….

En el caso de la suspensión de BlaBlaCar, la asociación de empresarios de autobuses Confebus llevó a los juzgados a esta compañía, argumentando que el servicio de compartir vehículos que ofrece representa una competencia desleal. Confebus afirma que los conductores que anuncian sus servicios en Blablacar estaban obteniendo un beneficio con cada viaje y que la compañía actuaba como intermediaria, gestionando pagos e imponiendo ciertas condiciones.

La suspensión de Blablacar fue rebatida por la empresa en los tribunales, argumentando que es “casi imposible” para un usuario obtener  un beneficio por llevar a gente en su coche y que la compañía sólo transmite y gestiona la información que los usuarios proporcionan. “No tenemos coches, conductores profesionales ni organizamos rutas ni paradas”, dijo la compañía durante el juicio. Unas declaraciones muy similares a las que su Country Manager Spain & Portugal, Jaime Rodríguez, nos hizo en esta interesante entrevista.

… y Cabify App vence a la Federación Madrileña del Taxi

En el caso de Cabify App, fue la Federación Madrileña del Taxi la que presentó una reclamación ante el juzgado. A principios de noviembre la asociación llevó a Cabify ante los tribunales argumentando que la startup madrileña operaba un servicio de taxi en lugar de uno de coches con conductor, cuyas licencias están limitadas en España por la ley a una por cada 30 licencias tradicionales de taxi.

La mencionada Federación argumentó que, según las leyes reguladoras del sector, los conductores de Cabify  App no están autorizados a conducir buscando clientes y que después de cada servicio debían volver “a una base operacional” antes de aceptar un nuevo cliente. Cabify se defendió diciendo que son una agencia que tiene una relación formal con los conductores, y que éstos no facturan a Cabify App por cada servicio sino de forma mensual.

Tanto en el caso de Cabify App como en la posible suspensión de Blablacar, sus rivales pidieron a los tribunales la prohibición cautelar de sus servicios, demanda que no fue aceptada por los jueces, que acaban de anunciar que ambas compañías podrán seguir operando en España mientras sus casos son investigados antes de tomar una decisión en los próximos meses.

Dos victorias significativas, ya que de momento no habrá suspensión de Blablacar ni de Cabify App, dos compañías que están intentando cambiar la forma en que los servicios de transporte de personas vienen operando en España.

Jaime Novoa, http://Novobrief.com

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