Facebooktwitterlinkedin

Aunque todavía queda mucho para que España iguale a otros países en el ranking mundial de unicornios,este tipo de startups, que superan los 1.000 millones de dólares de valoración, ya no son tan raras en nuestro mercado.Wallbox se acaba de unir al selecto club de unicornios españoles formado por Cabify, Glovo e Idealista. Esta empresa barcelonesa ha superado recientemente esa barrera milmillonaria, poco antes de su salida a bolsa en Nueva York, con la que espera expandir ampliamente su negocio.

Wallbox acaba de recibir el apoyo de cuatro fondos de inversión liderados por Kensington Capital Acquisition Corp, quienes se incorporan a la empresa con una inversión de $330 millones, cerca de 270 millones de euros. Así, la startup alcanzó un valor de 1.500 millones de dólares, cerca de 1.230 millones de euros.

Kensington Capital es una compañía estadounidense perteneciente al grupo de las SPAC, compañías de adquisición con propósito especial. Es decir, empresas constituidas exclusivamente con la intención de ayudar a otras empresas en su salida a la bolsa, como sucede en este caso.

Wallbox, un unicornio que nació de una conversación

Esta empresa se aleja un poco de los modelos de negocio que podemos ver en los otros tres unicornios españoles, adentrándose en el sector de la automoción. Específicamente en el panorama de los coches eléctricos, pues se dedican a la creación de puntos de recarga para este tipo de transporte.

Wallbox se fundó en 2015, y nació a partir de una conversación en una boda entre sus fundadores Enric Asunción y Eduard Castañeda. Por aquel entonces Asunción contaba con 36 años, un título de ingeniero industrial y una amplia experiencia en el mercado de los coches eléctricos que le había llevado a trabajar con Tesla, referente en este sector de la automoción, para el desarrollo de su red de recarga en Europa.

Por otra parte Castañeda se encontraba trabajando como becario en el laboratorio de celdas de baterías del Instituto de Robótica e Informática de la CSIC. Ambos emprendedores decidieron iniciar este proyecto para ofrecer al consumidor una alternativa más cómoda y práctica a los puntos de carga habituales. Actualmente su marca se ha convertido en un referente para este tipo de cargadores que se instalan en los domicilios, sean o no de Wallbox.

Carlos Castañeda y Eric Asunción

Wallbox, una historia de crecimiento continuo

Como mencionamos, Wallbox comercializa puntos de recarga para coches eléctricos, tanto para particulares y empresas, como para la vía pública. Aunque en España los primeros no suponen un gran mercado, pues la mayoría de los coches quedan aparcados fuera de casa y la penetración de este sistema de transporte no es tan amplia. Sin embargo, en los países del norte de Europa donde esta tecnología se encuentra más arraigada, Wallbox cuenta con un mercado más estable.

Desde su fundación han logrado vender más de 100.000 cargadores, expandiendo su presencia a lo largo de 67 países. Actualmente cuenta con 3 fábricas, dos en España y una en China; así mismo tienen intenciones de abrir para 2022 una cuarta en territorio estadounidense. Acción que les permitiría afianzar su posición en este mercado, y entrar en la competencia con grandes marcas para así acelerar su crecimiento.

De la misma manera Wallbox se plantea seguir creciendo junto con la demanda renovada demanda por este tipo de tecnología, aunque será un reto mantenerse a la par. De acuerdo a las previsiones de mercado, para 2030 habrá una demanda de 280 millones de puntos de recarga a nivel mundial. Según las estimaciones de Wallbox, para 2027 prevén haber vendido cerca de 4,5 millones de puntos ellos mismos. Dicho esto, Wallbox tiene un futuro lleno de retos para ubicarse como líderes en puntos de recargas en el sector de la automoción eléctrica, de los cuales su entrada a la bolsa será solo el primero.

 

Mantente informado de las noticias más relevantes en nuestro canal de Telegram