A todo el mundo le encanta compartir historias de éxito. En estas historias, las startups arriesgadas se convierten en nuevas empresas prometedoras, los aventureros ganan su primer millón a los 25 y la popularidad de las keywords de bajo volumen de búsqueda se dispara después de la mención accidental de un blogger destacado. Pero cuando leemos las historias de éxito, a menudo olvidamos que por el camino hacia la cima, la mayoría de las personas tienen que pasar por un par de fracasos, o incluso más.
En SE Ranking están convencidos de que los errores no han de ser temidos y que las historias de fracaso pueden ser tan inspiradoras como las “ exitosas historias de éxito”. Así que han pedido a 5 especialistas en SEO y Marketing que compartan sus historias de fracaso con nosotros.
La experiencia de nuestros héroes demuestra una vez más que los fracasos no son fatales. Cualquier derrota es solo una etapa en el camino hacia el éxito: lo principal es sacar las conclusiones correctas y seguir adelante. Y también para no repetir los errores de otras personas, sino para hacer los tuyos propios 🙂
“Llevo varios años diseñando e implementado estrategias de Marketing de Contenidos, tanto para marcas del sector tecnológico como para eCommerces de diferentes sectores. Por mis manos, han llegado a pasar blogs corporativos de multinacionales muy reconocidas a nivel global. Pero, al hablar de errores, el más tonto lo cometí en mis primeros años, para ser más exacto, cuando en 2012 creé mi propio blog profesional.
Al diseñar mi web en WordPress, tuve la genial idea de configurar los Permalinks de las URLs de los artículos del Blog con la opción de incluir la fecha en ellas, como, por ejemplo: http://josefacchin.com/2013/10/26/seo-on-page/
Algo que en ese momento no le di mucha importancia y me pareció una buena idea a nivel informativo. Pero que, un par de años después, sería un problema (a nivel SEO) al querer actualizar esos contenidos y republicarlos con una nueva fecha más actual.
Recuerda que, si cambiaba la fecha de publicación de ese contenido, WordPress por defecto también la cambiaría dentro de ese Permalink, haciendo que ahora tengas una URL nueva y transformando la anterior en un error 404 que solo puede solucionarse con una redirección 301. Tema que nos puede afectar en cuestiones como el tiempo de carga, Crawl Budget o la autoridad de cara a Google.
Este error me sirvió para aprender a tener más cuidado al tomar decisiones en cuanto a un proyecto, porque no solo debes preocuparte por el ahora, sino que también tienes que tener en cuenta los posibles inconvenientes que esas decisiones de hoy pueden llevar a tu estrategia y visibilidad de mañana.
En un entorno tan cambiante como el digital, no puedo basar mis decisiones tan solo en lo que creo que está bien o lo que me gusta, sino que primero debo analizar e investigar diferentes puntos de vista para no quedar atrapado en técnicas que pueden llegar a quedar obsoletas en poco tiempo”.
“Una de mis mejores peores meteduras de pata en temas de marketing fue a la hora de presentar una propuesta.
Se trataba de una campaña cuyo objetivo era la captación de leads. Hice mi propuesta, analizando la situación inicial, la posible competencia…viendo como se hacía algo similar por parte de otras marcas… Y entonces me vine arriba y dije: ‘Vamos a conseguir X número de leads’. No di una horquilla, di un número cerrado.
Al primer mes ya sentía el aliento de la empresa en mi cuello porque no estaba cumpliendo con los objetivos hasta el momento (con toda la razón del mundo). Lo pasé fatal pero había dado mi palabra y eso tiene un peso. Nuevo objetivo: sea como sea debemos captar X+1 lead, para no ir tan al ras… Si no puedes con el enemigo, únete a él. Si no funciona por internet, vamos a tirar de teléfono.
Por fortuna, a esas alturas la marca comenzaba a ser conocida y reconocida mediante internet porque lo di todo para que así fuera. Captamos 50 leads más de los estimados, entre ellos varios muy jugosos para el cliente quien terminó pidiéndome perdón por su impaciencia y falta de confianza.
Como diría Martin Luther King, ‘Si no puedes volar, corre. Si no puedes correr, anda. Si no puedes andar, gatea pero sea lo que sea que hagas sigue moviéndote hacia adelante’. Lo importante es cumplir y después sacar la moraleja: tener en cuenta el entorno y el público y sus particularidades. Ojo con dar números cerrados, más vale una aproximación que un número fijo…”
“Después de tantos años trabajando en SEO puedo decir que he probado infinidad de cosas, a la par de haber cometido multitud de errores, de los cuales siempre aprendes alguna lección. Sin embargo, siempre hay algunos que te marcan más, te hacen cambiar la forma de pensar y de hacer las cosas.
Uno de estos grandes errores lo cometí cuando comencé en internet, pues vi que podía conseguir altos volúmenes de tráfico, podía llenar las webs de usuarios “a granel” y ahí pensé que eso era una brillante idea. Mi razonamiento era, ‘primero consigue el tráfico y luego ya vendrá lo demás, luego ya monetizarás ese tráfico de alguna manera’.
Esto me hizo obcecarme en conseguir tráfico y cuantas más webs montase, más tráfico acaparase mucho mejor. Evidentemente eso me empleó mucho tiempo y muchos recursos.
¿Cuál fue mi sorpresa? Cuando quise comenzar a monetizar todo ese tráfico me di cuenta de que una gran parte de ese tráfico era difícil de monetizar o su rentabilidad era realmente baja.
En definitiva… Si no me hubiera centrado en la cantidad del tráfico y me hubiera fijado más en la calidad e intencionalidad del mismo, con mucho menos tráfico, menos inversión de tiempo y de recursos, habría conseguido muchísima más rentabilidad”.
“Recién salida de la universidad, hice la maleta y me fui al extranjero siguiendo los consejos de los más veteranos. ‘En Europa conseguirás un trabajo de lo tuyo y bien pagado’, me prometieron.
Echando la vista atrás solo puedo decir que razón no les faltaba. Mi experiencia siempre ha sido muy positiva, incluso mucho más de lo que habría podido imaginar. Pero mentiría si dijera que lo mío no fue empezar con el pie izquierdo.
Era mi primer trabajo real, mi primera semana y mi primera tarea: mandar la newsletter semanal.
No me podría creer que en tan solo unos días ya me hubieran asignado una tarea sin supervisar. Sabía que mi manager confiaba en mí y que no podía defraudarlo. ‘Es solo un email; pan comido’, pensó la ingenua de mí.
Era casi la hora de comer y las tripas ya me rugían, así que me puse a ello lo más rápido que pude, revisé el copy 3 veces (o más) e, inmediatamente, pulsé: Enviar. No tardé ni un segundo en bajar la tapa del ordenador, saltar de la silla y caminar hacia la cocina. Tras disfrutar de una buena comilona y charla con mis compañeros, me dispuse a volver a mi puesto de trabajo.
Eso sí, en cuanto llegué me arrepentí de haber llenado tanto el estómago.
En la primera hora, nuestro equipo de support se vio desbordado con decenas de emails. Todos preguntando lo mismo:
‘Why did I get an email in Spanish? NO BUENO’.
Sí, había mandado la newsletter a todos nuestros contactos, sin tener en cuenta el idioma que estos hablaban. El daño estaba hecho y no había mucho que se pudiera hacer al respecto. Afortunadamente, todo el mundo (incluido mi supervisor) se lo tomó con humor.
Pero ahora que lo veo con perspectiva… Tal vez esta es la razón por la que actualmente soy responsable de contenidos y experta en SEO, pero no de email marketing. Y, lo más importante de todo, por qué nadie me asigna tareas o reuniones justo antes de la hora de comer”.
“Recuerdo muy bien mi mayor fracaso en trabajo SEO ¡Como para olvidarlo!
Fue una migración “traumática” en toda regla. Mi equipo y yo nos hicimos cargo de la migración de una web con cientos de miles de urls con un histórico de más de 10 años de generación de contenido digital diario. El gestor de contenidos era un Joomla (con lo que implica una migración de este CMS en concreto). Además, contaba con un componente de estructuración y jerarquización de contenidos muy efectivo pero también estricto a la hora de crear sintaxis de urls y jerarquización. Con sólo esto, el “trauma” estaba servido.
Se nos pidieron crear nuevas categorías y subcategorías que iban a implicar un cambio de urls y que afectaban a múltiples páginas indexadas con un histórico de años. Muchos de estos cambios en el menú eran mejoras no estrictamente necesarias y sólo era una cuestión de gustos. Por ejemplo, lo que antes se llamaba “últimas noticias” ahora se pasaba a llamar “última hora”. No era tan relevante ni siquiera mirando el nivel de búsquedas mensuales de ambas keywords . Ante tal requerimiento y sin analizarlo previamente mi respuesta fue: ¡A todo sí! ¡Claro! ¡No hay problema! ¡Se hace!
Establecimos un meticuloso trabajo pre-migración en el que elaboramos un árbol de redirecciones según la nueva arquitectura. Cuando llevaba una semana de trabajo sobre un Excel eterno y plagado de scripts intentando aminorar la carga de trabajo, me di cuenta de lo equivocada que estuve metiéndome en cambios estructurales innecesarios. Y mi mayor error es que no supe parar a tiempo.
En aquel momento no conocía la “Falacia del coste hundido” y que, a raíz de esta migración, llevo conmigo a cualquier proyecto que emprendo. Un coste hundido es un gasto que tuvo lugar en el pasado y que ya no se puede recuperar. Yo llevaba muchas horas en la generación de ese Excel y me quedaban semanas de trabajo. Esta teoría enseña que cuantos más recursos inviertes en un proyecto más te atas a él emocionalmente y más te cuesta abandonarlo. Es el “¿Cómo lo voy a dejar ahora con todo el trabajo que llevo?”
Lo racional es ver el coste futuro y qué va a suponer si sigues adelante. Y, en este caso, no sólo implicaba un coste en horas de trabajo, también en otros factores clave seo que implicaba mi errónea decisión: el porcentaje de 301 estaba muy por encima de los 200 con la consiguiente repercusión en velocidad de carga y la indexación completa de la web iba a implicar una dificultad añadida a las que implican cualquier migración web.
¿Error? En primer lugar, no haber valorado las consecuencias de una migración de estas características acrecentadas por cambios innecesarios y, en segundo lugar, no saber parar, reflexionar y empezar de nuevo.
¿Consecuencias? Coste elevado, tareas post migración durísimas y tanto el índice de visibilidad como la indexación de la misma se vieron afectados innecesariamente.
¿Qué aprendí? Que siempre hay que analizar costes y escenarios de resultados antes de ejecutar cualquier acción SEO y que como dice un clásico: “La mejor migración es la que no se hace”. En la actualidad sigo coordinando numerosas migraciones en las que como base me cuestiono a mí misma y al cliente la necesidad de esta migración, me cuestiono cualquier cambio por insignificante que parezca y no lo ejecuto hasta no estar absolutamente segura de que los beneficios van a superar a los costes implicados.
¿Tienes una historia parecida? ¿Qué lecciones has aprendido de ella? Comparte tu experiencia en las redes sociales agregando el hashtag #FallarConExito para que no repitamos los errores de otras personas después de leer las historias de otros.
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