Analizamos la fiabilidad de la filtración de Google, ¿es accionable para SEO?

La filtración de Google ha suscitado muchas preguntas acerca de la veracidad de esta información y cómo utilizarla correctamente.
Imagen de una lupa gigante analizando la G de Google bajo un foco, al estilo interrogatorio. En la esquina inferior derecha aparece la fotografía de Juan González Villa, junto a su nombre y el logo de Useo
31 de mayo de 2024
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La filtración de una documentación de Google ha producido un gran terremoto en la comunidad de SEO de todo el mundo. Al anunciarse la filtración, ya dimos una buena visión de conjunto sobre cómo ha llegado esta información a nosotros y cuáles son los principales conceptos presentes en la filtración que deberían llamar la atención de cualquier SEO o marketer.

En este artículo voy a hacer un análisis distinto, en el que voy a intentar responder estas preguntas:

¿Realmente se trata de documentación interna de Google?

No puedo dar una respuesta con el 100% de certeza, pero pasados ya dos días desde la filtración inicial todo parece confirmar que la información se corresponde con documentación interna de Google.

Primero: la respuesta de Google. Aunque tardaron en comunicar algo en relación a la filtración, la declaración del representante de Google, que no desmiente la filtración, aunque advierte contra el peligro de usar esa información sacada de contexto, parece una admisión total de que, en efecto, han experimentado una filtración.

Aún sin esa admisión de Google, la mayoría de las cosas reveladas en la filtración parecen plausibles, y tenemos la opinión de dos ex Googlers, reflejada en el post de Rand Fishkin, de que los documentos parecen adherirse a los estándares internos de Google.

Podemos sumar el hecho de que varios conceptos confirman o van en línea muy parecida a lo revelado por Pandu Nayak y otros empleados de Google durante el reciente juicio antimonopolio en EEUU. Las menciones y diversos detalles en torno a Navboost, Glue y RankEmbed, por ejemplo, entrarían en esta parte.

En resumen, todo indica hacia información interna de Google, pero eso nos genera la siguiente duda, ¿se usará en ranking y en producción?

¿Sabemos seguro si Google usa estos conceptos, y cómo los usa?

Se estima que en la documentación hay 14.000 features, es decir, variables que un sistema de algoritmos puede usar para definir su output. Pero eso no garantiza que un atributo determinado se use para ranking. Podría usarse para rastreo, indexación o apariencia de los resultados y construcción de la SERP.

Tampoco garantiza que se use en producción, ya que la documentación también incluye como es lógico procesos de pruebas.

Por último, incluso cuando parezca que algo es aplicable a ranking y en producción, el peso de ese atributo podría ser mínimo o influir sólo en casos muy concretos, siendo irrelevante para la mayoría de búsquedas o pares query/URL.

¿Es todo esto accionable? ¿Podemos aplicarlo y cambiar nuestra forma de hacer SEO?

Esta es la pregunta que casi todo el mundo tiene.

A pesar de que la filtración me parece interesantísima, y una oportunidad excelente para aprender o, al menos, ampliar los horizontes de lo que se suele considerar la teoría del SEO, debo decir que la mayoría de que lo encontremos no será directamente accionable.

Usando un símil, tenemos un puzzle gigantesco de miles de piezas, pero no tenemos la imagen de referencia que te dice qué estás tratando de construir. Claro, cualquiera que lleve años trabajando en SEO tiene una idea, basada en su propia experiencia, de cómo debería ser esa imagen. Podemos coger algunas piezas y casarlas con otras, construyendo lo que parece una parte del puzzle.

Pero ojo con el sesgo de confirmación, que es muy peligroso. Si ya de antes sospechabas que los enlaces son más importantes de lo que Google reconoce, encontrarás una pieza suelta o dos que te dirán que los enlaces, efectivamente, son muy importantes.

Y otro profesional, que quizá sospechaba que lo único que importa es el tráfico de usuarios reales, encontrará en las referencias a Chrome la confirmación de sus sospechas. Otro más encontrará que las redes sociales posicionan, y que es clave identificar al autor de una página por su nombre y apellidos…

Son todo indicios. No hay pruebas, y sobre todo lo que no hay es la visión de conjunto, el contexto, como ha dicho el representante de Google. No sabemos cómo conectan unas piezas con otras, ni el peso específico de cada pieza.

La aparición de un concepto en estos documentos podría explicar, o no, cierto comportamiento del algoritmo de Google que parece (sólo parece) no tener explicación de otra forma. Pero hasta cuando algo parece descrito de manera muy explícita en la documentación, la falta de contexto y de claridad sobre pesos específicos me hace ser escéptico respecto a si esta información se puede transformar en algo práctico.

Por poner un ejemplo, no creo que la información que saquemos de aquí nos permita dar con un método infalible para recuperar a todos los sitios castigados por el Helpful Content Update de Google. Creo que no estamos ante información tan accionable como eso.

Entonces, ¿qué valor tiene esta filtración?

Dicho todo esto, ¿podemos aprender cosas, o tomarlas como base para investigar, experimentar o simplemente mejorar nuestro entendimiento de qué es lo que hace Google para entender y rankear páginas? Sí, eso sí, sin duda.

Al igual que sucede con las patentes de Google, o con las revelaciones sobre el algoritmo salidas del juicio antimonopolio, esta filtración nos proporciona material suficiente para salir de lo que podríamos llamar el círculo de confort en el que se mueve habitualmente la industria SEO.

Como muestra, te dejo una recopilación de 44 términos y conceptos que aparecen en los documentos de la filtración de Google y que, o bien no conocíamos aún, o bien eran aspectos que sospechábamos pero de los que no teníamos una confirmación clara. Creo que es un buen hilo (o hilo de hilos) para tirar si quieres hacer tu propia investigación sobre qué es lo que contiene realmente la documentación filtrada.

Y antes de acabar, recuerdo lo dicho al principio: no hay garantía de que un concepto, por el mero hecho de aparecer en la competición, influya realmente sobre los rankings de Google, y debemos tener mucho cuidado de no caer presa de nuestros propios sesgos de confirmación.

Foto: generada a través de GPT4

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