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Tras cuatro años y medio Amazon ha decidido decir adiós a Amazon Flex en España, ya que de acuerdo al gigante del retail su “negocio es la gestión de almacenes, no la última milla”. Tal como explicaron fuentes de la compañía en España durante su visita al el BCN1, su centro logístico más grande en el país, “ahora mismo se puede encontrar una página web que habla de ‘Flex’, pero confirmamos que a día de hoy el servicio supone un 0% de nuestros envíos”, y aseguran que se están poniendo en marcha otros “programas para encontrar soluciones” para el reparto urbano.

Pero España no ha sido el único país en dejar de operar a través de repartidores autónomos, ya que la empresa también ha desactivado Amazon Flex en Alemania, su segundo mercado más grande luego de Estados Unidos. Un portavoz de la empresa afirmó: “Evaluamos periódicamente nuestros diversos programas y hemos tomado la difícil decisión de interrumpir el programa Amazon Flex en Alemania en este momento”.

El fin de Amazon Flex y la creación de una red de entregas más formal

Aunque la compañía de Jeff Bezos no ha revelado los motivos que la llevó a detener el servicio, se cree que es debido a que en los últimos años ha construido una red de entrega más formal que se apoya en pequeñas empresas emergentes que tienen deuda con Amazon y que han llamado Socios de Servicios de Entrega (DSP por sus siglas en inglés).

Además, no podemos ignorar el hecho de que el fin de Flex se produce al mismo tiempo que llegan dos iniciativas legales que han dado mucho de qué hablar en Europa: la Ley Rider en España, que busca regular la laboralidad entre las plataformas y los repartidores, y paralelamente, la Comisión Europea prepara su propia norma, debería estar lista en los próximos meses, que busca darle voz a más de cinco millones de autónomos.

De acuerdo con el consultor experto en logística Carlos Zubialde existe otro motivo muy importante detrás de esta decisión: “el cambio de ciclo económico que se sufre a nivel mundial, habiendo encadenado en dos años una pandemia, la crisis de los semiconductores, la falta de materias primas o la reciente invasión de Ucrania por parte de Rusia”

El cambio de ciclo económico frena el crecimiento de las economías, impactando las cifras de negocio de Amazon, “que ha entrado en pérdidas recientemente y poniendo en alquiler parte de su red logística en Estados Unidos, por ejemplo”

La polémica detrás de los repartidores autónomos

Amazon Flex llegó a Europa en 2017, aterrizando casi al mismo tiempo en Alemania y España, dando oportunidad a las personas de trabajar de manera autónoma como repartidores de paquetes y envíos usando sus propios vehículos. Si bien es un empleo muy tentador, ya que ofrece generar ingresos extra escogiendo su propio horario de trabajo, produjo un gran descontento por parte del sector transporte por emplear personas no acreditadas como conductores. 

Aunado a esto, Amazon fue acusado de explotar a sus conductores, al prometer un salario de 14 euros la hora, con muchos inconvenientes para obtenerlos. Por ejemplo, el viaje al centro logístico y el viaje de regreso tras hacer la última entrega no se incluyen en el horario laboral, las horas laborales se basan en estimaciones, haciendo muy difícil llegar al pago completo por hora y los conductores debían cubrir el mantenimiento del coche y la gasolina.

Para el año 2019, la UGT denunció que el programa Amazon Flex era un modelo de negocio muy peligroso que rebajaba las condiciones laborales de sus trabajadores al no aportar ningún dinero para la Seguridad Social.

En ese momento, la UGT pudo acceder a los datos de las personas repartidoras que fueron dadas de alta de oficio por la Inspección de Trabajo. Solo en las provincias de Madrid y Barcelona, se contabilizaron cerca de 4.000 personas, lo que representaba casi seis millones de euros de coste de cuotas no satisfechas al Régimen General de la Seguridad Social.

La solución de los DSP: subcontratar el servicio

Como compensación por el fin de Amazon Flex tanto en Alemania como en España, la compañía invita a los conductores a unirse a uno de los cientos de DSP (delivery service partner) locales, la última apuesta de negocio de Amazon 

Los DSP ofrecen a las personas crear una empresa pequeña de paquetería, con una inversión inicial de 30.000 euros y buscar sus propios mensajeros. Según las promesas de Amazon, una compañía que tenga entre 20 y 4o furgonetas, podrían tener ingresos potenciales de 1 o 2 millones de euros y ganancias netas de 100.000 euros al año.

El programa DSP ya está operando en Estados Unidos desde 2018, donde Amazon le otorga a las empresa de paquetería furgonetas con su logo, uniformes y descuentos en gasolina a cambio de exclusividad. A pesar del atractivo, muchos conductores se han quejado del ritmo de trabajo agotador al que han sido sometidos, ya que deben repartir hasta 370 paquetes en cada turno sin la posibilidad de tomarse descansos para comer o beber.  Así que será cuestión de tiempo saber si esta iniciativa toma rumbo en España o cuál será la solución para mejorar las entregas de última milla del gran marketplace en el país.

Imagen Depositphotos

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