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[Actualización agosto 2023: ante las protestas generadas en la comunidad de vendedores, Amazon ha decidido dar marcha atrás y aplazar la puesta en marcha de estas medidas hasta enero de 2024]

Amazon acaba de poner en marcha un cambio en su política de pagos a los vendedores de su marketplace, que afectará sustancialmente a su liquidez. Esta política, que lleva por nombre «Delivery Date Based Reserve» (Retenciones de pagos de ventas en función de la fecha de entrega) establece que los pagos a los vendedores se retendrán hasta la fecha de entrega del pedido más un período adicional de 7 días. En otras palabras, en muchos casos los vendedores deberán esperar un total de 10 días (entre uno y tres días para la entrega del pedido + 7 días con el pago retenido) para recibir sus ingresos por ventas en Amazon.

Este cambio en la política de pagos entró en vigor el pasado 3 de agosto para vendedores de la UE y Reino Unido. Amazon ha justificado esta modificación argumentando que busca «unificar las condiciones de pagos y retenciones de todos los vendedores», señalando que el pago en función de la fecha de entrega ha sido la norma desde 2016.

«El 3 de agosto 2023, con el fin de unificar las políticas de retención base para todos los colaboradores comerciales, tu política de retención base pasará a ser en función de la fecha de entrega, también conocida como “DD+7” (retención de 7 días después de la fecha de entrega). Este cambio en la política puede provocar una interrupción puntual del flujo de caja hasta que se acumule la nueva cantidad de retención y puedas recibir el pago de los fondos en función de la fecha de entrega prevista o confirmada», ha explicado Amazon a sus vendedores.

Este cambio afectará a los vendedores que cobran dependiendo de la fecha de envío de sus pedidos, pero también a los vendedores que anteriormente no tenían ninguna retención y podían solicitar pagos del 100% de sus ventas en Seller Central a diario.

Frustración de los vendedores de Amazon

El impacto de esta nueva política es significativo. En primer lugar, representa un retroceso en las políticas de retención o reserva de ingresos, ya que implicará un mayor período de espera antes de que los vendedores puedan disponer de sus fondos.

En segundo lugar, dado que los pagos estarán vinculados a la fecha de entrega, cualquier demora en los envíos puede tener un efecto negativo en el flujo de capital de los vendedores. Factores como paquetes sin seguimiento, retrasos en la entrega y problemas en el sector del transporte pueden ocasionar demoras adicionales.

Ante este cambio, los vendedores españoles en Amazon han reaccionado con diversidad de opiniones, como podemos ver en los propios foros del marketplace. Algunos de ellos explican que esta política se asimila a la habitual en otros grandes marketplaces con los que trabajan, pero entre los comentarios más críticos destacan aspectos relacionados con la incertidumbre y la salud financiera:

«Nosotros cobrábamos desde siempre cada día, lo que encuentro normal ya que ellos cobran al momento. Si quieren retener una parte del saldo por lo que pueda pasar, pues pueden retener un tanto por ciento, pero de eso a pagar a los 7 o 8 o nueve días va un trecho. En nuestro caso tenemos muchos artículos de bajo coste que los enviamos por correo ordinario, vete a saber cuando nos los pagaran. Y lo de siempre que te avisan a ultima hora».

«No me parece justo que ellos cobren mediante tarjeta que se descuenta inmediatamente al cliente y a los vendedores lo retenga con la excusa de los reembolsos… Entre las transferencia diferidas y ahora esto, vendes y no sabes cuando cobras… todo son facilidades».

Es evidente que este cambio afectará a la liquidez de los vendedores de Amazon, que se ven expuestos a mayores demoras en el cobro de sus ventas, lo que puede tensionar su situación financiera. Muchos vendedores operan con márgenes ajustados y dependen de los ingresos para financiar sus operaciones. La demora en los pagos puede dificultar la capacidad de los vendedores para cubrir gastos operativos, realizar inversiones estratégicas y expandir sus negocios.

Una de las mayores preocupaciones es el impacto en la planificación financiera, puesto que la imprevisibilidad en los tiempos de pago puede dificultar la planificación, especialmente en momentos críticos, como el último trimestre del año o durante períodos de alta demanda como el Black Friday y las festividades navideñas, en los que además los plazos de entrega pueden verse aumentados a raíz de demoras a causa del volumen de pedidos. En el caso del Reino Unido, algunos vendedores han llegado incluso a elevar su preocupación al plano político, siendo tratado en instancias ministeriales.

En este sentido, tal y como nos explica Hana Graham, directora de marketing y comunicaciones en la fintech Storfund, especializada en soluciones de cash flow para vendedores en marketplaces, «Los retrasos en los pagos en los marketplaces no son inusuales y están ahí para proteger a los consumidores. Al retener el pago de las ventas, los reembolsos, las reclamaciones y las devoluciones de cargo pueden ser resueltos más rápidamente por Amazon y otros marketplaces.

Sin embargo, el cambio de Amazon a una reserva basada en la fecha de entrega significa que las empresas esperarán más tiempo para recibir su dinero (y eso sin tener en cuenta los retrasos en las entregas de mensajería y correo y las posibles huelgas), y esto tendrá un impacto significativo en el flujo de caja. Storfund se creó específicamente para resolver este problema, pagando a los vendedores de Amazon por lo que venden, el mismo día en que venden. Al no tener que esperar a recibir el pago, las empresas pueden reabastecerse inmediatamente y satisfacer la demanda sin perder una venta. Esto es especialmente importante en el cuarto trimestre.»

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