El 35% de las empresas españolas ha sufrido fraudes, ciberataques o filtraciones en el último año

Adyen ha revelado en su Retail Report que solo un 65% de las empresas en España dispone de sistemas de prevención del fraude.
Persona utilizando Adyen en el móvil
9 de abril, de 2024
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El sector minorista se enfrenta a un adversario formidable y costoso: el fraude. La plataforma global de tecnología financiera, Adyen, en una colaboración con el Centre for Economic Business and Research (Cebr), ha lanzado un adelanto de su estudio Adyen Index: Retail Report 2024, arrojando luz sobre la cuantiosa suma que las empresas pierden anualmente debido a actividades fraudulentas.

Ser víctima de fraude cuesta mucho dinero

La investigación revela cifras alarmantes: globalmente, el sector minorista sufrió pérdidas de 429 mil millones de dólares en 2023 a causa del fraude. Centrando la mirada en España, el panorama no es menos desalentador, con las empresas perdiendo 1,3 millones de euros en promedio debido a ataques fraudulentos. Esta situación afectó a más del 30% de las empresas españolas, evidenciando un aumento del 30% en comparación con el año anterior.

El estudio pone de manifiesto que incluso las empresas con proyecciones de duplicar sus ingresos en 2024 no han sido inmunes, enfrentando pérdidas millonarias. Este escenario subraya la necesidad imperante de equiparse con tecnologías robustas para salvaguardar tanto a los negocios como a sus clientes.

Más allá de las cifras, el fraude tiene un impacto tangible en la economía de los consumidores. A nivel global, un 35% de los consumidores fueron víctimas de fraude en los pagos en el último año, un incremento significativo desde el 23% reportado en 2022. En España, las víctimas de fraude en pagos perdieron una media de 670 euros en 2023, marcando un aumento del 234% desde la última encuesta. Esta situación ha llevado a una pérdida de confianza notable en la seguridad de las transacciones, tanto en tiendas físicas como en línea.

Las preferencias de pago de los consumidores están cambiando

La manera en que pagamos por bienes y servicios está experimentando una transformación radical. En este contexto de cambio constante, un dato llama poderosamente la atención: el 54% de los consumidores abandonará una compra si no puede pagar de la manera que prefiere. Este fenómeno pone de manifiesto la creciente importancia de adaptarse a las nuevas preferencias de pago para evitar perder ventas cruciales.

Mientras que la disminución en el uso del efectivo ha sido un tema de discusión común en los últimos años, estamos presenciando un cambio aún más significativo: el abandono gradual de las tarjetas físicas. El 25% de los consumidores ya opta por dejar su cartera en casa, confiando en su teléfono móvil como su principal medio de pago. Esta tendencia no solo destaca la comodidad que buscan los consumidores en sus transacciones sino también la confianza en la seguridad y la eficacia de los pagos digitales.

A pesar de la clara señal de cambio en las preferencias de los consumidores, muchas empresas aún luchan por ponerse al día. Solo el 31% de los comercios acepta e-wallets (billeteras electrónicas) y apenas el 15% ha implementado opciones de Buy Now Pay Later (BNPL) tanto en tiendas físicas como en línea. Estas cifras revelan un desajuste notable entre lo que los consumidores demandan y lo que las empresas ofrecen, poniendo en riesgo la retención de clientes y la generación de ingresos. El 75% de los compradores utiliza BNPL al menos una vez al mes, y tiene un gasto medio de 294,72 dólares por persona a nivel global, esta modalidad de pago se posiciona como una alternativa financiera atractiva y flexible.

La situación en España y la expansión en el B2B

En España, el gasto medio con BNPL asciende a 217,14 euros por persona, sumando aproximadamente 3,3 mil millones de euros al año. Además, su relevancia no se limita al ámbito del consumo personal. En el sector B2B (empresa a empresa), BNPL gana terreno como herramienta para gestionar el flujo de caja, minimizar impagos y riesgos de fraude, y optimizar los procesos de reclamación y cobro, ofreciendo así un enfoque más ágil y seguro para las transacciones comerciales.

Los consumidores demandan experiencias de pago rápidas y sencillas, tanto en compras online como en tiendas físicas. Un 20% desea que los minoristas implementen tecnologías para agilizar las compras en tienda, mientras que un 21% aboga por más opciones de autopago. Esta exigencia de eficiencia resalta la creciente preferencia por transacciones sin fricciones, que ahorren tiempo y mejoren la experiencia de compra.

Sin embargo, las empresas aún tienen un largo camino por recorrer para satisfacer estas expectativas. Solo el 14% de los comercios habilita el autopago y apenas el 23% cuenta con soluciones de punto de venta móvil (mPOS) para servir a los clientes de manera más eficiente. Asimismo, en el ámbito online, solo el 26% de los minoristas ofrece la opción de pagos con un solo clic, evidenciando una brecha significativa entre las demandas de los consumidores y las soluciones proporcionadas por los comercios.

Adaptarse o morir

Adaptarse a estas nuevas tendencias no es simplemente una cuestión de incorporar tecnología; es un imperativo estratégico para mejorar la experiencia del cliente. Ofrecer una variedad de opciones de pago refleja un entendimiento de las necesidades y preferencias del consumidor moderno, facilitando transacciones más ágiles, seguras y satisfactorias.

Además, esta adaptabilidad puede ser un factor diferencial competitivo, atractivo para atraer y retener a una base de clientes más amplia y diversificada.

Ante este desafío, las empresas están revisando sus estrategias de seguridad y prevención del fraude. Aunque un 65% de las empresas españolas afirma contar con sistemas efectivos de prevención, es un aumento modesto del 5% respecto al año pasado. Muchas están considerando cambiar de proveedores de servicios de pago por opciones que ofrezcan mejores defensas contra el fraude, y la mitad de las empresas en España están evaluando cómo cumplir con la Directiva sobre Servicios de Pago 3 (PSD3) de la UE.

Desde Adyen, se enfatiza la importancia de adoptar una estrategia de defensa adaptada a cada modelo de negocio, incluyendo el uso de aprendizaje automático para detectar y bloquear la actividad fraudulenta de manera eficaz. Este enfoque no solo protege a las empresas sino que también salvaguarda a los consumidores, bloqueando el fraude y anticipándose a las tendencias delictivas.

Imagen: Adyen

 

Publicado por

Content Creator en Marketing4eCommerce
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