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Un día como hoy, del año 1975, las Naciones Unidas anunciaba el primer Día Internacional de la Mujer como reivindicación de la lucha femenina por los derechos laborales. Si bien, al principio la iniciativa no contó con la adhesión de muchos países, cada año más naciones se fueron sumando a esta causa, que ha logrado avances notables en el papel que ocupan las mujeres, tanto a nivel social, como laboral.

Sin embargo, los números indican que aún resta un largo camino por recorrer. Si miramos dentro del ámbito del marketing digital español, la desigualdad de género se hace notar hasta en las más altas esferas. Para conocer la realidad del sector en primera persona, hemos hablado con 14 destacadas mujeres de distintas empresas locales que reflexionaron sobre el espacio que ocupan las mujeres en este ámbito, las dificultades para ascender, la subvaloración económica, el papel de los hombres y las diferencias de género que notan en el día a día.

Solo un 34% de los puestos directivos en empresas españolas están ocupados por mujeres

Según el informe «Women in business 2021», publicado por Grant Thornton, el porcentaje de mujeres que ostentan cargos de alta dirección en España es del 34%, el mismo valor que hace dos años. Eso nos sitúa dentro de la media europea, pero indica un estancamiento en la evolución hacia la paridad.

Por otro lado, un estudio del clúster ClosinGap indica que la infrarrepresentación femenina en puestos de liderazgo de España está en el 25%, muy por debajo del umbral del 40% a partir del cual se podría comenzar a hablar de paridad.

En cuanto al aspecto económico, los hombres de la Unión Europea cobran de media un 14,1% más que las mujeres. De hecho, ellas generan un 41,5% del PIB nacional a pesar de representar el 51,4% de la población en edad de trabajar.

Aún teniendo en cuenta esta diferencia, si España elevara la presencia de mujeres en posiciones de liderazgo en las principales esferas de poder hasta alcanzar el umbral de paridad, el PIB asociado se situaría en 1,7 billones de euros, lo que supone un aumento del 18,6% (o 264.000 millones de euros) respecto al nivel actual.

Directivas españolas nos cuentan su experiencia

Para conocer más en detalle la realidad del sector entrevistamos a distintas mujeres directivas en el mundo del marketing digital & eCommerce para que nos contaran su realidad laboral y las percepciones personales en relación a la igualdad de género. Hubo respuestas muy diversas, pero la conclusión general es que si bien han habido avances positivos en la lucha por la igualdad, aún existen grandes obstáculos laborales para las mujeres. Ya sea por políticas de la empresa, por falta de empatía con los compañeros de trabajo, y hasta por prejuicios de clientes.

Estas son las mujeres con las que hemos hablado (en orden alfabético):

  • Anna Espolet – responsable transformación digital en Educo
  • Carmen Brioso – ecommerce director de Farmacias Direct
  • Cristina Jover –  directora y fundadora de Sentido Comunicación
  • Esther Molina – Cofundadora de Female Startup Leaders
  • Irena Campos Cantador – directora y fundadora de Arte La Chula
  • Judith Escudero – marketing manager iberia en Channable
  • Liliana Labarthe – directora de marketing corporativo en Logisfashion
  • María Borras – marketing manager de Freshly cosmetics
  • Mariana López Casanueva – directora de marketing de UPS España y Portugal
  • Marina Moya – CEO de Bolsalea
  • Michela Toffali – chief marketing officer en Retail Rocket
  • Mónica González – country manager en Axicom
  • Puri Vicente – CEO en ARGOT Redes Sociales
  • Raquel González – directora de comunicación en The Fork

Qué espacio ocupan las mujeres en el sector digital

En general, las encuestadas opinan que dentro del sector del marketing digital las diferencias de género son menores a las que se viven en otras áreas. Raquel González, por ejemplo, asegura que «el papel de la mujer es cada vez más decisivo. De hecho, entre las consultoras de relaciones públicas y comunicación la cifra de mujeres empleadas supera el 70%».

Ese dato también lo confirma la country manager de Axicom, Mónica González, aunque aclara que la presencia en los comités de dirección es menor al 60%. Y eso resulta bastante contradictorio teniendo en cuenta que «según el estudio La mujer en comunicación y RRPP en España, realizado por ADC (Asociación de consultoras de comunicación) en 2021, las mujeres aportan aumento de rentabilidad, creatividad y productividad», dice Mónica.

Para la chief marketing officer en Retail Rocket, Michela Toffali, hay diferencias en el papel que juegan las mujeres y los hombres en la comunidad digital. «La principal diferencia está en los roles: veo más mujeres a cargo de la estrategia que de las operaciones, eso probablemente significa que los hombres siguen siendo más técnicos que nosotras«, explica, y ve como una ventaja que lo digital sea un sector relativamente nuevo, ya que «no tenemos una tradición dominada por hombres muy fuerte que nos frene«.

Yendo a un ámbito TIC más amplio, las diferencias son más evidentes. Para Marina Moya, por ejemplo, «existe escasa participación femenina en el ámbito digital. Tan solo es necesario darte una vuelta por Twitter, realizar búsquedas sobre temas digitales y las conversaciones mayoritarias serán entre hombres y con una infrarrepresentación de la mujer«. La CEO de Bolsalea cree que «la raíz de esta desigualdad nace en que a día de hoy todavía son pocas las mujeres que eligen estudios tecnológicos. Y es aquí donde debemos actuar fomentando la formación de mujeres en competencias digitales». 

Otras de las directivas, como Liliana Labarthe, Carmen Brioso, Mariana López Casanueva y María Borras, también opinan que sigue siendo un mundo liderado por hombres.

Las mujeres y el liderazgo

Para Liliana Labarthe, «el liderazgo femenino siempre ha sido un motor en todas las compañías, aunque no siempre acompañado por un liderazgo real (a nivel de cargo, posición, retribución o poder)». Judith Escudero, en cambio cree que «al tratarse de un sector relativamente nuevo, las mujeres han estado muy involucradas desde el principio en el sector, aunque quizás más en puestos junior o intermedios, y no tanto en puestos de dirección».

En ese sentido, Esther Molina nota que «cada vez más mujeres lideran roles en sectores muy disruptivos como ehealth o todo lo relativo al healthcare, pero cada vez surgen con más fuerza mujeres liderando proyectos de inversión o incursionando en el sector financiero«.

En la opinión de Irena Campos, «Hay muchas mujeres liderando, pero si te fijas la gran mayoría son emprendedoras, en empresas que ya están consolidadas o fundadas todavía no hay tantas mujeres al mando».

Entre el suelo pegajoso y el techo de cristal

Ante la pregunta de qué pesa más en un escenario de desigualdad dentro del entorno laboral, la respuesta fue casi unánime: un techo de cristal. Aunque, como advierte Raquel González, «ambos siguen presentes en la sociedad y frenando el desarrollo profesional de las mujeres, por ello empresas, instituciones y empleados debemos trabajar conjuntamente para que esto desaparezca«.

Michela Toffali, por ejemplo, ha sufrido ambas situaciones: «He experimentado piso pegajoso cuando era más joven y menos capaz de alzar la voz y obtener lo que pedía. Después de 20 años de trabajo, diría que el techo de cristal ahora pesa más. Depende de los países y culturas, y de qué tan lejos estás en tu carrera». 

Judith Escudero, en cambio, cree que muchas veces los puestos directivos son rechazados por las propias mujeres porque «seguimos teniendo asociados ciertos roles dentro de la familia y la sociedad (el rol de madres y de cuidadoras del hogar), que hace que sea incompatible combinar puestos de mucha exigencia con las tareas que nos esperan fuera de la oficina».

La imagen maternal de la mujer y el trato desigual

Cuando se les consultó a las encuestadas qué limitaciones no explícitas dificultan el ascenso o la ocupación de puestos de responsabilidad, casi todas apuntaron a que, como dice Marina Moya, «la brecha de género está muy ligada a la falsa imagen de la mujer como mejor cuidadora del hogar frente al hombre».

En ese sentido, Toffali que son las mismas mujeres las que sea auto limitan señalando sus defectos y teniendo la sensación de que no son lo suficientemente buenas. «Me encantaría que las empresas capacitaran a las mujeres para que aprendan a creer más en sí mismas y ser menos críticas consigo mismas», agrega.

Para Liliana Labarthe se hace complejo «poder conciliar las responsabilidades familiares, el cuidado de los hijos con la responsabilidad y los horarios muy amplios en puestos importantes».

Teniendo en cuenta estas diferencias, muchas de estas líderes digitales manifestaron haber sufrido algún tipo de trato desigual por parte de sus compañeros de trabajo. Principalmente, a nivel salarial, aunque también se mencionaron hostilidades, intromisión en el trabajo, insinuaciones y alusiones al físico.

Incluso, Puri Vicente, siendo la CEO de su propia empresa, ha sufrido la discriminación en el trato por parte de clientes, al punto de tener que contratar a un ejecutivo de cuentas de género masculino «al que sí hacen caso. Aunque la especialista sea yo».

De qué depende el empoderamiento en el sector: ¿empresas o profesionales?

«Creo que de una mezcla de ambos», responde Judith Escudero, en consonancia con la mayoría. «Por un lado, la empresa debe dar igualdad de oportunidades a la hora de contratar o ascender. Pero por otro lado las propias mujeres trabajadoras tenemos que dejar de exigirnos tanto fuera de la oficina para poder empezar a desarrollar carreras profesionales más exigentes», explica la directiva de Channable.

Anna Espolet, en cambio, cree que «depende del grado cultural, y en general de los cargos directivos». Para Raquel González, no importa el ámbito que sea, «La igualdad empieza por el respeto mutuo y por tratar a los demás cómo nos gustaría que nos tratasen». Y según María Borrás, «muchas veces depende del networking».

Para Cristina Jover, las responsabilidades están claras: «A las empresas corresponde trabajar por la igualdad y poner en marcha medidas que la favorezcan y potencien. A los profesionales, exigir que se haga».

En relación a cuáles son los cargos en los que más pesa la desigualdad de género, la mayoría respondió que en los cargos directivos. Salvo Esther Molina, que cree que probablemente se trate de los mandos intermedios que tratan de acceder a esos puestos más directivos. Puri Vicente, que piensa que «sin dudas, se sufre más en los cargos inferiores». Y Mariana López Casanueva, que destaca «especialmente la desigualdad de género en los trabajadores del sector logístico».

Para Michela Toffali, en cambio, no importa si estás en la posición más baja o más alta: «Si tu jefe y tu equipo no te respaldan, la desigualdad encuentra un muy buen terreno para crecer».

Startups, un sector difícil de conquistar

Las entrevistadas dieron su opinión sobre el bajo liderazgo femenino en startups españolas. Para Puri Vicente, por ejemplo, se debe a circunstancias personales: «Cuando somos jóvenes no peleamos por proyectos porque estamos demasiado ocupadas intentando encontrar una estabilidad laboral. Y cuando pasamos de los treinta, tenemos que elegir entre cumplir sueños profesionales o la maternidad».

Liliana Labarthe también encuentra la respuesta en que «es un trabajo o proyecto de 24/7 y sin ayuda familiar o del entorno es difícil sacar adelante una empresa que requiere de todos los sentidos y el máximo esfuerzo». Y Cristina Jover agrega que «una mujer joven que quiera ser madre busca cierta estabilidad para poder quedarse embarazada sin que peligre su negocio, por duro que parezca es así. Un hombre no se queda embarazado».

Para Anna Espolet, si bien ha sido un sector muy desigualado durante muchos años, «ahora mismo la realidad no es esa, pero la percepción aun sigue siendo muy parecida al escenario antiguo».

En ese sentido, Mariana López Casanueva aporta un dato alentador, «y es que el índice de mortalidad de estos negocios liderados por mujeres es del 29%, frente al 56% que lideran los hombres. Por esta razón, confío en que veremos un avance significativo en los próximos años, de hecho, creo que ya estamos empezando a verlo».

¿Qué echas de menos en términos de empoderamiento, liderazgo e igualdad real?

Raquel González cree que falta una «mayor coordinación entre empresas, emplead@s e instituciones». Y tanto Mónica González como Esther Molina, les gustaría que las mismas mujeres supieran valorarse más a si mismas.

Yendo a las políticas de genero actuales, Liliana Labarthe opina que «no se debe imponer que haya el mismo numero de mujeres en determinados puestos en las empresas, sino apoyar para que ese empoderamiento sea real y que las mujeres puedan formarse mejor para poder acceder a puestos de liderazgos por su valía y conocimiento».

Para Cristina Jover «hay un importante problema cultural en las empresas. Existen Consejos de Administración en muchas compañías (sobre todo en las más grandes) que siempre han tenido a la mujer en un segundo plano. Además, también la falta de medidas efectivas de conciliación, ya que la mujer es la que suele renunciar a su trabajo por cuestiones familiares», asegura.

Finalmente, Marina Moya dice que «Me fascinaría que en el entorno laboral dejáramos de hablar de hombres y/o mujeres y lo redujéramos a profesionales con independencia de su género, sexo, edad, procedencia, ideas políticas, apariencia, diversidad funcional, etc.».

¿Hubo avances en la lucha por la igualdad? Puntuaciones a hombres, mujeres y empresas

  • Salvo dos de las encuestadas, todas creen que hubo avances en la igualdad en el plano laboral en los últimos dos/tres años. En relación al trabajo que hacen las empresas para lograr esta equidad entre hombres y mujeres, puntuando de 1 (nada) al 10 (mucho), el promedio fue de 5,78, con notas que varían mucho, desde el 2 hasta el 10.
  • En cuanto a la labor de las instituciones, se obtuvo el mismo promedio, aunque la diferencia entre las notas individuales fue menor.
  • El promedio del puntaje para los hombres fue de 4,78, o sea, suspenso, con notas que fueron desde 1 hasta 7.
  • Finalmente, las encuestadas creen que las mujeres sí han trabajado bastante para lograr una mejora en materia de igualdad de género, con un promedio de nota de 6,71, el más alto de todos.

Foto: Depositphotos

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