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La mayoría de tiendas online que conocemos nos ofrecen un amplio abanico de envíos: 24h, 48h, 72h, franjas horarias abiertas de 2 horas, envíos en una semana o el “ya llegará” de algunos retailers.

En un país en el que los horarios laborales no están conciliados para nada, ¿cuántas veces hemos recibido quejas y observaciones de clientes como estas?

  • ¿El mensajero pasará de 9 a 14? ¿Tengo que estar en casa toda la mañana?
  • Llego a las 21 a casa, ¿no podéis pasar a esa hora?
  • Entregádselo al vecino, que no estaré en casa
  • El mensajero dice que pasó pero a mí no me llamó nadie al interfono

Todos estos problemas junto con otro añadido que es el coste del envío pueden resolverse con los puntos de conveniencia. Es uno de los servicios que más me gusta del transportista que uso: Celeritas. No se trata de un “pásalo a buscar por la franquicia”. Franquicias no hay tantas y a lo mejor me quedan “a Pekín” de mi casa. Ellos tienen una red de 1.300 puntos de recogida que contempla quioscos de prensa, papelerías, tiendas y demás. Y tienes 15 días para recogerlo. Otra empresa que ofrece un servicio similar es Kiala que también ofrece los puntos Kiala de recogida y, por supuesto, también está Amazon que tiene su propia red.

Ahí es donde compañías como Kiala o Celeritas tienen bastante ganada una de las batallas que libra la logística hoy en día, la de tener puntos de recogida suficientes como para abaratar los costes de envío y como para que el cliente “se lo guise y se la coma” a la hora y día que quiera. Hace años Amazon ya inició sus movimientos al respecto y hoy en día ya tiene 3.500 puntos de recogida en España.

La entrega en punto de conveniencia ha crecido un porrón en España debido a las dos razones que comentaba al principio: horarios de apertura de estos puntos (hasta las 20:30 o 21:00h) y que es más económico el envío de cara al cliente final.

¿Cuál es la razón por la que algunos transportistas no pueden ofrecer este servicio? Por desgracia, se han concentrado en otros frentes. Digo por desgracia, porque ahí han perdido oportunidades de negocio que solo pueden suplirse a corto plazo a golpe de talonario y de los gordos.

Durante mucho tiempo los grandes couriers españoles se han centrado en comprar pequeños transportistas para abrir franquicias por todo el país con el fin de tener muchos puntos cercanos a poblaciones y poder cubrir la demanda de envíos exponencialmente creciente de los pedidos online hechos a ecommerces. ¿Cuál ha sido el problema? Podrás verlo claramente en este artículo de Información Logística.
Se ha hecho, como en muchos negocios, un crecimiento a precio. Comprar transportista pequeño para abrir nueva franquicia que, por su ubicación geográfica a lo mejor, acaba moviendo 1.000 paquetes al mes. 1.000 paquetes al mes es algo inviable para mantener un local, por lo que está tendiendo a una recentralización, léase “vamos a cerrar las franquicias de los pueblos pequeños próximos a la Comunidad de Madrid y que el máximo de paquetes pase por la oficina central de la capital”. Cerrar franquicias con sus EREs y demás, por lo que la ruina a nivel económico es importante.

¿Sabéis lo que cuesta cerrar un negocio en el que curran 5 personas? ¿Y 50? Una pasta, efectivamente. Ese dinero que podías haber invertido en llegar a acuerdos con puntos de recogida donde no tienes que pagar local (con sus impuestos), empleados (con sus impuestos) y demás (con sus impuestos) los has invertido en crecer a lo loco porque el ecommerce crecía a lo loco (y sigue ahí) y ahora la cosa explota en las manos.

Si nuestros vecinos londinenses ya usan el Click & Collect en 3 de cada 4 compras online y los franceses el Click & Drive (recogida desde el coche), yo me iría mentalizando de que es hacia ahí dónde tenemos que ir. No hace falta ir tan lejos para preguntarles a los chicos de Celeritas, Sgel o Kiala si han aumentado las recogidas en puntos de conveniencia, os contestarán que sí 😉

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