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La lucha particular de Airbnb contra Nueva York se traduce en una jornada especial para sus clientes celebrada hace unos días en Manhattan. Un evento pensado para hacer frente de algún modo a las medidas que el estado de Nueva York impuso hace unos meses a la compañía de alojamiento en viviendas particulares.

La lucha de Airbnb contra Nueva York

Airbnb, la empresa colaborativa que pone en contacto a propietarios de inmuebles y a turistas, ha experimentado un crecimiento significativo en los últimos tiempos, que ha venido acompañado de numerosas críticas por parte, principalmente, de las compañías hoteleras. Los ingresos de Airbnb provienen de las comisiones que cobra a los propietarios que alquilan sus viviendas. Un servicio que beneficia a Airbnb, pero también a los propietarios, que obtienen ingresos extra, y a los huéspedes, que consiguen alojamientos más baratos.

Todo ello ha suscitado quejas por parte de los vecinos de las viviendas alquiladas, por parte de las empresas hoteleras que denuncian la competencia desleal, y por parte de los ayuntamientos que tratan de evitar estos ingresos fraudulentos (el crecimiento de Airbnb en la ciudad hacen que disminuya la recaudación de impuestos por turismo y hostelería).

De hecho, hace unos meses asistíamos a la noticia de que el estado de Nueva York aprobaba una propuesta de ley por la que alquilar viviendas en un período menor a 30 días sería ilegal, y traería como consecuencia la imposición de fuertes multas a los anunciantes de este tipo de alquileres a bajo coste.

Una ley que podría resultar una seria amenaza para la compañía, y que ha derivado en una batalla particular de Airbnb contra Nueva York. La empresa de alquiler celebraba hace pocos días un evento en Manhattan para sus clientes, con servicio de catering y talleres prácticos sobre cómo diseñar su casa para los huéspedes, por ejemplo, y a la que asistieron figuras políticas. Una forma de ganarse a sus clientes (que pudieron intercambiar sus experiencias) en un intento por definir sus relaciones con la ciudad de Nueva York.

En la jornada pudieron escucharse discursos de algunos líderes empresariales locales, y le escribieron cartas al gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, contándole por qué es importante para ellos compartir vivienda.

Airbnb contra Nueva York: la guerra de las ciudades contra la economía colaborativa

El auge de los negocios de consumo colaborativo ha desatado la furia de algunos sectores que denuncian competencia desleal. Nos referimos principalmente a Airbnb y Uber, aunque son solo dos ejemplos de este tipo de negocios.

El hecho de que los ciudadanos ofrezcan y demanden servicios entre ellos directamente, sin pasar por los canales tradicionales como en este caso las cadenas hoteleras o los taxistas, ha traído como consecuencia que algunos países tomen medidas que perjudican seriamente a este tipo de empresas.

 

París ha conminado a sus ciudadanos a que denuncien casos de viviendas que se alquilen bajo la plataforma Airbnb. Barcelona y Madrid negocian con la compañía el pago de impuestos por hostelería y turismo. En Berlín también ha habido problemas para esta compañía. Y ahora Nueva York aprueba una ley que sancionaría a aquellos que alquilen sus viviendas por un período menor a 30 días.

Ejemplos todos de la guerra de algunas ciudades contra este tipo de negocios emergentes que ponen en peligro el estatus de algunos gremios económicos.

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