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Dudo mucho que cuando, en 1920, Adolph Leroy y Rose Merlin fundaron en Francia la empresa que lleva su nombre pensasen que, casi 100 años después, sus tiendas se extenderían no sólo a trece países de todo el mundo, sino directamente a millones de hogares a través de Internet. (Evidentemente, ni Adolph ni Rose se imaginaban la existencia de Internet. Ni siquiera Ibertex…. A menos que Rose tuviese poderes mágicos como su mediático antepasado, claro)

Leroy Merlin: Una complicada adaptación al mundo online

Lo cierto es que parece que los actuales directivos no han apostado demasiado por este canal de distribución. Algo bastante evidente cuando descubres que la tienda online está encajonada y no demasiado resaltada dentro de una web generalista en la que, por poder, puedes incluso descargarte el folleto mensual de ofertas, en uno de esos desesperantes formatos de revista virtual (que nunca acaba de funcionar bien).

Una vez entres en el ecommerce de Leroy Merlin, descubrirás que parece que lo menos importante son los productos, semiescondidos en el menú y presentes en la página inicial una vez descubres la posibilidad de hacer scroll hacia abajo. En cualquier caso, los menús no son desplegables, y para llegar a un producto en concreto deberás pasar por varias páginas de filtro, lo que hace un poco cansina la navegación. Ah! y tampoco hay un buscador de productos ni nada similar. Algo que parece imprescindible en una tienda con tantas referencias y categorías tan distintas, en la que puedes comprar desde una chimenea a una manguera para el jardín.

Eso sí, una vez localices el producto deseado, verás varias fotos ampliables, leerás descripciones detalladas y, en algunas categorías, incluso una guía de cómo escoger el producto que más se adecua a tus características, como en el caso de los cortacéspedes. Desde luego, lo mejor y más valioso de esta web.

Diferentes niveles de precios

En cuanto a los precios….digamos que son variados. Te puedes imaginar que en un ecommerce tan amplio abundan productos caros, baratos y con promociones temáticas puntuales. En una pequeña muestra de cinco productos me he encontrado con precios bastante normales y, en algunos casos, un poco caros. A la hora de pagar, podrás escoger entre tarjeta, transferencia y PayPal. Sólo faltaría el contra reembolso para completar el póker. Leroy Merlin también te ofrece la posibilidad de financiar tu compra, algo muy de agradecer con productos de precios elevados.

Entregas y gastos de envío

Más cosas que podrían estar bien de este ecommerce….si no fueran francamente mejorables: Los gastos de envío son bajos. Me esperaba que, tratándose de productos voluminosos, los costes fuesen bastante altos. Y no. Enviar un grifo: 3,95€. Un cortacesped: 9,95€. Una campana extractora: 16,95€. Claro que lo que estaría bien sería tener productos con envío gratuito. Pero eso no existe, igual que no existe la posibilidad de que recojas tu compra en una tienda física. Igual que no existe la posibilidad de que puedas conocer por anticipado los costes de envío de la tienda. Un producto, un coste. Y hasta que lo selecciones, terra incognita.

En cuanto a la entrega, no hay posibilidad de envío urgente (a pesar de trabajar con Azkar y SEUR), y tendrás que esperar entre cuatro y cinco días para recibir la mayoría de los artículos. (Aunque en algunos casos esperarás hasta quince (!!) días). Al menos, los operadores elegidos son de total confianza y calidad.

Y, finalmente, las devoluciones. Que tampoco puedes realizar en una tienda física, pero para las que, al menos, dispones de más de tres meses para gestionar y que, en principio, no supondrán ningún coste para el cliente en el caso de que el problema con la compra sea culpa de la empresa.

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